La tragedia de la noche de San Juan en Venezuela

Rescatistas realizan labores de búsqueda de personas desaparecidas en una zona afectada por los terremotos, este domingo, en Tanaguaneras, La Guaira (Venezuela). EFE/ Henry Chirinos

 

La ciencia política ya lo advirtió: las grandes catástrofes naturales pueden fortalecer a un gobierno, incluso a una dictadura, pero su respuesta ineficaz a la tragedia también puede acabar con él. El doble terremoto del día de San Juan ha pulverizado el tablero político que lideraba Washington, con su protectorado sobre el chavismo 3.0, encabezado por los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez.

Por Daniel Lozano / elmundo.es

El juego ha cambiado y la Casa Blanca, estrecho y pintoresco aliado del chavismo reciclado, lo sabe, de ahí sus reticencias a que se adelante el regreso al país de María Corina Machado, reclamado por la líder democrática en las últimas horas. Funcionarios estadounidenses, a través de la agencia Reuters, trasladaron su “frustración” ante el nuevo intento de Machado de obtener su ayuda para regresar de inmediato a Venezuela. Desde Washington aseguran que apoyan su regreso, pero que ahora no es buen momento.

“Quisimos apartarlos de sus tareas, que sabemos que son vitales, para agradecerles en nombre del pueblo venezolano. Estamos en las horas críticas de salvar vidas, estamos en oración para encontrar personas con vida. Hoy hemos conseguido rescatar a 33 personas con vida y quería agradecerles”, arengó en la noche del sábado Delcy a delegados de los grupos de rescate llegados de todo el mundo, quienes asistieron con seriedad al encuentro. La tragedia ha dejado al menos 1.450 muertos, entre ellos 17 españoles confirmados por Exteriores, y 3.150 heridos, según las últimas cifras ofrecidas por los hermanos Rodríguez.

La presidenta encargada sabe que el reloj no sólo corre en contra de la supervivencia de los atrapados; también lo hace el termómetro social en su contra. La líder del chavismo 3.0 apareció en la medianoche del mismo día en el centro de acopio del estadio de La Guaira, cuando ya casi no había gente y sin la criticada chaqueta del día previo, valorada en las redes sociales en más de 1.500 euros.

“Es evidente, desde el 4 de enero, la incomodidad que siente Delcy en los actos públicos. Sus comparecencias son breves, con muy limitadas interacciones con el público. Más que un tema de seguridad, para la presidenta parece ser más un asunto de incomodidad frente a escenarios donde pueden ocurrir hechos espontáneos“, desvela a EL MUNDO el sociólogo Gianni Finco, experto en propaganda revolucionaria.

La descomunal desconfianza en el chavismo y el sentimiento de hermandad de los venezolanos, exacerbado por las desgracias, han empujado una oleada de iniciativas de la sociedad civil. Las imágenes de policías y guardias nacionales participando en la rapiña y los intentos gubernamentales de monopolizar o prohibir los centros de acopio que surgen en cada esquina han profundizado esos mismos sentimientos.

Decenas de vecinos de La Guaira acudieron este domingo al estadio polideportivo José María Vargas, que se ha convertido en una especie de refugio improvisado para los damnificados, para encontrar algo de ropa para ponerse y recibir insumos y productos de primera necesidad, informó AP.

“Los ciudadanos están haciendo frente como pueden a las consecuencias de los dos terremotos, por encima de lo único que sabe hacer el gobierno: estorbar”, aventura a este diario el escritor Juan Carlos Chirinos, autor de Los cielos de curumo.

La carrera contrarreloj para el rescate de los atrapados no impide que el reloj político también corra para el gobierno y la oposición. “El Gobierno quiere capitalizar la reconstrucción como muestra de liderazgo y capacidad estatal, aunque tengo severas dudas sobre ello, porque el chavismo sólo fortaleció su capacidad para reprimir mientras destruía el país: la corrupción en las obras, la falta de recursos para el rescate y su respuesta política de momento van a la deriva. En los últimos meses también lo había intentado y tampoco había podido, como demuestran las encuesta”, airea el historiador Armando Chaguaceda, quien destaca que dictaduras como la cubana, antes de la actual crisis, se vieron favorecidas por su respuesta a los huracanes, pero gobiernos autoritarios como el del PRI mexicano cavaron su tumba con el manejo del terremoto de 1985.

Una ventana de oportunidades que los estrategas revolucionarios vieron abierta desde las 18:04 del miércoles. “Esta tragedia es un regalo para el autoritarismo, dado que el 2 de julio se vence el plazo constitucional de vigencia de un gobierno provisional, cosa que iba a generar masa crítica y movilización, algo que ni los hermanos Rodríguez ni Estados Unidos quieren ahora. La excusa de la tragedia pudiera servir para encubrir la inconstitucionalidad del mandato. Si Delcy se mueve bien pudiera levantar popularidad en una población rota y necesitada de ayuda en este momento”, explica Rafael Uzcátegui, director del Laboratorio de Paz.

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Author: Pablo Perez