La maestría de Jean Montero , autor de 29 puntos, fue suficiente para arrasar al Barça y colocar al Valencia a un solo triunfo del título de liga. La exhibición del base fue mayúscula, irrepetible, un abanico de acciones contra el que los azulgranas acabaron desquiciados, pese a que amagaron con un remontada en el último cuarto que hubiese sido antológica. Sin embargo, sus rivales, tras reponerse del mazazo que supuso caer en el duelo inicial , parecen haberse levantado con una decisión irreductible. Si el miércoles repiten gesta en el Palau, obtendrán el ansiado trofeo. La serie se estrenó en el Palau con un serio inicio del Valencia, autor de una defensa sublime sobre las grandes estrellas del Barça y liderado en ataque por Montero y Taylor. Parecían cortocircuitados los locales, no conseguían fluidez en la circulación y los balones al poste generaban más problemas que ventajas. Así, comenzaron a focalizar todos sus esfuerzos en proteger su aro, pues era imprescindible que sus rivales no se escaparan pronto en el marcador como sí ocurrió en el segundo partido . Convertidos en una falange, los azulgranas comenzaron a encontrarle el pulso al partido y, tras un triple de Satoransky y diversos aciertos desde la línea de personal, remataron el primer cuarto con ventaja. Los cerrojos de ambos bandos convirtieron el partido en un cúmulo de tiros forzados y pérdidas de difícil visualización, al menos hasta que Montero volvió a la carga para poner al Valencia siete arriba, una brecha esperanzadora dada la espesura del guion. De Larrea , con dos triples abiertos, hizo aún más profunda la herida de los catalanes, pese a que Punter y Clyburn consiguieron minimizar el golpe antes del descanso. Los de Pedro Martínez recuperaron la fluidez tras el paso por los vestuarios y solo necesitaban frenar a un gigante Shengelia para volver a distanciarse en el electrónico. Sin embargo, el georgiano estaba demasiado solo, desacertados sus compañeros desde la larga distancia, mientras que el Valencia era todo solidez y decisión en busca de la victoria. Dos libres de Montero le dieron la máxima de la tarde, diez puntos, desatado el dominicano, hambriento depredador ante una defensa que comenzaba a desquiciarse al intentar frenar sus diabluras. De hecho, dos triples con su firma dejaron al Barça al tiritando. Los catalanes, con el orgullo herido, iniciaron el último acto con un espectacular parcial de 12-2 comandado por Shengelia, Parra y Brizuela que les colocó a solo cuatro tantos cuando la diferencia había superado la quincena. La confianza había abandonado al Valencia, un manojo de nervios a la espera de ser atropellado por lo que parecía una marea incontrolable. El Palau era un hervidero que pedía sangre, pero Badio enfrió sus expectativas con tres puntos fundamentales, acción que devolvió a la vida a sus compañeros. Esta vez no desaprovecharon la ocasión y