Hay un nombre detrás de casi todo lo que produce España en ataque: Mikel Oyarzabal. El delantero volvió a marcar ante Perú y prolongó una racha sin precedentes en la selección, con participación directa en el gol en los 11 últimos partidos que ha disputado con la camiseta nacional. Nadie en la historia de la selección española había enlazado una secuencia semejante. El héroe de Berlín ha convertido cada convocatoria con La Roja en una exhibición de eficacia: 12 goles y cinco asistencias en sus últimos 11 encuentros. Ante Perú le bastaron 101 segundos para volver a dejar su firma con la selección española. Un balón frontal, una arrancada desde tres cuartos de campo y un zurdazo seco desde la frontal que acabó en la red. Otro gol. Uno más. Uno que confirma una evidencia que hace tiempo dejó de admitir discusión: Oyarzabal es hoy el futbolista más determinante de España. «Estoy contento e intento ayudar en todo lo que puedo. Como grupo, sabemos qué hacer y confiamos los unos en los otros», opinó tras el triunfo contra Perú, fiel a su perfil, siempre más alto sobre el césped que fuera del terreno de juego. El delantero donostiarra alcanzó ante Perú los 25 goles como internacional -igualando a Emilio Butragueño- y prolongó una secuencia que no tiene precedentes en la historia de la selección. Desde marzo del pasado año, cuando Luis de la Fuente le entregó definitivamente el papel de delantero centro, Oyarzabal ha devuelto con creces esa confianza y se ha convertido en el nueve indiscutible de España. Las cifras explican la dimensión del rendimiento que ha convertido al atacante de la Real Sociedad en el principal argumento ofensivo de una selección que sigue encontrando en él respuestas para casi todo. Su tanto ante Perú también le permite entrar en un club reservado para muy pocos. Oyarzabal se convirtió en el cuarto futbolista capaz de marcar en seis partidos consecutivos con España. Antes solo lo habían logrado José Martínez ‘Pirri’, Fernando Hierro y David Villa. El asturiano fue el único que enlazó seis encuentros seguidos de la selección viendo puerta sin ausencias entre medias. Pirri y Hierro, como ahora Oyarzabal, alcanzaron la marca aunque se perdieron algunos compromisos durante la secuencia. La comparación ilustra la magnitud del momento que atraviesa el delantero. Pirri consiguió aquella racha en los años setenta pese a perderse varios encuentros por lesión. Hierro la firmó entre octubre de 1998 y marzo de 1999, durante la etapa de José Antonio Camacho como seleccionador, con tres ausencias en el camino. Oyarzabal ya se sienta a la misma mesa que dos leyendas y un campeón del mundo. Pero sus números van más allá de una simple estadística. Desde que asumió el puesto de referencia ofensiva de España ha transformado cada aparición en una amenaza. Marca, asiste, fija centrales, interpreta los espacios y aparece cuando el partido lo reclama. Lo hizo en Berlín, donde escribió una de las páginas más recordadas de su carrera, y lo sigue haciendo cada vez que se enfunda la camiseta roja. España tiene muchos talentos. Tiene jóvenes que ilusionan y una generación llamada a marcar una época. Pero los datos señalan a un único líder en el área. Mientras los demás buscan su sitio, Oyarzabal continúa acumulando goles, asistencias y récords. Y, de momento, nadie parece capaz de hacerle sombra.