Al igual que los votantes de Wisconsin parece que determinan el futuro de la relación transatlántica, la recuperación del Partido Demócrata es la baza con la que sueñan muchos gobiernos europeos para normalizar la relación con Estados Unidos. Las elecciones de noviembre serían el principio del fin de Donald Trump y propulsarían en 2028 a un demócrata a la Casa Blanca. Es comprensible este deseo, pero no será fácil verlo cumplido. Los demócratas no se han recuperado de la derrota en las presidenciales de 2024 y no comparten un diagnóstico sobre por qué perdieron con tanta claridad. Prueba de ello es que un buen número piensa todavía que Kamala Harris puede ser una buena candidata a la presidencia en el… Ver Más