Trump mostró quién manda tras nuevo operativo militar estadounidense en Venezuela

La Patilla

 

Las fuerzas militares de Estados Unidos ya ejecutaron dos operaciones directas en territorio venezolano en menos de seis meses y, lejos de producirse un choque diplomático con Miraflores, el chavismo parece haber optado por la discreción absoluta mientras Donald Trump avanza con su plan de tres fases sobre Venezuela.

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La primera operación ocurrió el pasado 3 de enero, cuando comandos estadounidenses ingresaron al país para capturar a Nicolás Maduro en medio del colapso político que siguió a las controvertidas presidenciales. La segunda se produjo este 12 de junio, cuando Trump confirmó la ejecución de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, líder del Tren de Aragua, durante un ataque militar coordinado —según sus propias palabras— con autoridades del régimen.

El mandatario republicano no dejó espacio para interpretaciones. Desde Truth Social aseguró que el Comando Sur realizó un “rápido y letal ataque cinético” contra el cabecilla criminal y remató afirmando que la operación se desarrolló “muy bien” junto al chavismo. Traducido del lenguaje diplomático al castellano simple: Washington ya opera militarmente dentro de Venezuela y Delcy Rodríguez no solo no protesta, sino que parece facilitar el terreno.

Las imágenes difundidas por Trump sobre el operativo en Bolívar terminaron de despejar cualquier duda. El video mostró cómo un misil impactó una vivienda de techo verde en plena zona selvática de Las Claritas y Kilómetro 88, dos áreas tomadas desde hace días por despliegues militares venezolanos bajo absoluto hermetismo. Mientras el chavismo evitaba explicar qué ocurría realmente en el sur del país, la Casa Blanca terminó exhibiendo las imágenes del ataque como trofeo político.

La situación revela un cambio drástico frente al viejo discurso antiimperialista que durante años sostuvo el aparato de propaganda chavista. Aquella narrativa de “soberanía inviolable” parece haber quedado archivada junto a las cadenas eternas de Hugo Chávez. Hoy, mientras Trump anuncia operaciones militares en Venezuela, Delcy apenas aparece organizando reuniones energéticas con enviados estadounidenses y recibiendo emisarios de Washington con una cordialidad que habría sido impensable hace apenas un año.

Y es precisamente allí donde encaja el plan de tres fases impulsado por Trump. Primero ocurrió la neutralización política del poder chavista. Luego comenzaron las negociaciones energéticas y de control territorial bajo supervisión estadounidense. Ahora parece enfocarse en operaciones de seguridad y eliminación de estructuras criminales que durante años encontraron refugio dentro del país, muchas de ellas vinculadas a zonas mineras y corredores fronterizos controlados por mafias armadas avaladas por el mismo régimen.

En medio de ese tablero, Delcy quedó convertida en la administradora de una transición silenciosa que avanza sin mayores sobresaltos públicos. Mientras el chavismo intenta conservar cuotas de poder interno y garantizar estabilidad económica mínima, Washington consolida presencia, control estratégico y cooperación operativa dentro del territorio venezolano.

La ironía política no pasa desapercibida. Durante años el chavismo acusó a la oposición de buscar “invasiones gringas”, pero terminó siendo bajo el régimen de Delcy Rodríguez cuando Estados Unidos ejecutó dos operaciones militares confirmadas en Venezuela sin encontrar resistencia institucional visible.

Y aunque el oficialismo intente mantener bajo perfil sobre estos hechos, cada anuncio de Trump deja más claro quién dicta actualmente el ritmo de los acontecimientos. Desde Washington ya no hablan de sanciones simbólicas ni de presión diplomática abstracta. Hablan de operaciones, coordinación militar y objetivos ejecutados.

La gran pregunta ahora no es si Estados Unidos seguirá operando en Venezuela, sino hasta dónde llegará un proceso que parece avanzar con más rapidez de la que el chavismo está dispuesto a admitir públicamente.

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Author: Pablo Perez