Pasaban los minutos, llegaba Cabo Verde al área de Arabia Saudí y desperdiciaba ocasiones claras para adelantarse en el marcador y así dejar de tener un ojo en Guadalajara . La victoria momentánea de España ante Uruguay hacía bueno el empate sin goles en Houston, pero el riesgo estaba ahí. Un gol de los saudíes o uno del combinado de Bielsa mandaba a Cabo Verde a la tercera plaza con 3 puntos y una diferencia de goles de 0, que quizás no de para entrar en los cruces. Bien lo sabe Irán, que está en esa situación. Así que cuando François Letexier pitó el final en Houston, todos los jugadores de Cabo Verde y miembros del staff, se juntaron alrededor de un ipad, pegados al banquillo africano, para ver los dos últimos minutos del España-Uruguay. Fueron los 120 segundos más largos de sus vidas: «Estábamos llorando y rezando. Era una mezcla de emociones muy potente porque nos habíamos merecido pasar a las eliminatorias, pero seguíamos dependiendo de ese resultado… Fue uno de los momentos más especiales de nuestras carreras» explicaba Deroy Duarte, elegido ‘man of the match’. La gesta de Cabo Verde se explica con algunos datos tremendamente impactantes. Ya es de sobra conocido que es el segundo país más pequeño del mundo en clasificarse y jugar un Mundial, con apenas millón de habitantes (solo se supera Curazao), pero es que además antes de empezar el torneo solo tenía un 1% de posibilidades de acabar invictos la fase de grupos , como así ha sido. Tres empates, dos de ellos ante España y Uruguay, campeona y bicampeona del Mundial. Gesta que han visto con sus propios ojos cinco periodistas de Cabo Verde. Sí, solo cinco. Se cuentan con los dedos de una mano los informadores que han venido desde el país africano para contar in situ las hazañas de este grupo de islas que ya nadie va a olvidar nunca: «Y de estos cinco, el único que viene por un medio privado soy yo, que trabajo para cvsports jogo limpio, un periódico online deportivo de mi país», cuenta a ABC Eugenio, el propio redactor de cvsport. «Los otros cuatro, tres reporteros y un operador de cámara vienen de RTCV (Radio Televisión Cabo Verde), que es un medio público y ha sido el Gobierno el que ha pagado sus viajes. Si no lo hubiera sufragado, no hubieran podido venir», desvela. La inversión ha merecido la pena, claro. Como también le está siendo muy rentable el Mundial a Vozinha. A sus 40 años, el portero de Cabo Verde es el jugador más perseguido de su selección . Empezó el torneo con apenas dos mil seguidores en Instagram, y ya va por más de 17 millones de followers. Otro dato que habla del salto de popularidad de esta selección, que tiene a todo el Mundial enamorado: «Sabíamos que teníamos jugadores de calidad y un gran equipo, y muchos pensaron que vendríamos aquí y nos ganarían todos los equipos, pero ya habéis visto lo que ha pasado. Pasar a dieciseisavos es un sueño porque ninguno de nosotros soñamos algo así», dijo el portero tras meterse en los cruces. Vozinha vivió un momento muy especial antes de jugar con Arabia Saudí. En el hotel de Houston donde se concentraba su selección, le esperaban unos niños que rompieron a llorar cuando vieron a los internacionales africanos. Un reflejo de lo que está provocando Cabo Verde en este Mundial : «Es gratificante ver cuando un niño llora delante de nosotros, lágrimas de emoción y felicidad… No hay palabras para describir eso. Queremos ser referentes de los mayores, claro, pero sobre todo de los más pequeños. Ojalá dentro de unos años los niños digan que quieren ser como un futbolista de Cabo Verde», reflexiona el mediático Vozinha, que no va a ningún lado sin el jefe de prensa de la selección africana. Mitad responsable de comunicación y mitad guardaespaldas. El guardameta y el resto de internacionales celebraron a lo grande su clasificación en las entrañas del Houston Stadium. Música, baile y risa contagiosa. Lo que empezó sobre el césped, continuó luego en los vestuarios y acabó en la zona mixta, donde los jugadores salieron haciendo el trenecito mientras gritaban, cantaban y bailaban una ‘batida’, un sonido popular de Cabo Verde que mezcla ritmos africanos, electrónicos y urbanos. Fiestón y gesta de Cabo Verde en Houston. Les espera Argentina en Miami.