El importe del recibo eléctrico será inevitablemente más costoso en los tres próximos meses de lo que lo ha sido en la pasada primavera, e incluso más caro si se compara con el de hace un año. El verano de 2026 traerá una factura más elevada para los consumidores domésticos por la conjunción de factores que elevan los costes, más allá de la reciente subida del Impuesto de Valor Añadido (IVA) , que ha regresado a su estado original del 21% tras decaer la rebaja aprobada en el decreto anticrisis de marzo. Los precios de generación eléctrico anticipan un verano más tórrido en los presupuestos familiares. «El mercado espera un verano bastante más caro que la primavera pero también más caro que el pasado verano si tomamos como referencia los futuros actuales» explica Juan Antonio Martínez, analista de mercados energéticos del Grupo ASE. Hace referencia a las estimaciones que cotizan en los futuros, una especie de bolsa de la energía que anticipa los precios a corto, medio y largo plazo. Con esas referencias, se estima un precio promedio de la electricidad en el entorno de los 85 euros por megavatio/hora (Mwh). Este coste es muy superior a los 66,5 euros/Mwh que ha marcado el ‘pool’ eléctrico en el tercer trimestre del año pasado, entre junio y agosto. «Es decir, el mercado no solo está anticipando precios superiores a los de esta primavera», indica Martínez. Este experto señala que la explicación a esta coyuntura no solo pivota en torno a una causa concreta, sino que son distintas variables las que irán presionando los precios de la luz. Por ejemplo, las centrales solares fotovoltaicas «seguirán conteniendo precios en muchas horas centrales del día», indican desde ASE. Pero apostillan: el verano «no se juega solo al mediodía», en referencia al tramo que discurre entre las 12 y las 18 horas, cuando más electricidad sale de estas instalaciones, cuyo coste es de los más económicos del mercado. Martínez destaca que «la parte delicada estará en las tardes y las noches, cuando cae la producción solar y la demanda puede seguir alta» por las necesidades de climatización de los hogares, si las temperaturas han sido altas durante el día. Cuando no hay sol ni viento, unas condiciones meteorológicas habituales en verano, el mercado está pendiente de los ciclos combinados. Se trata de centrales que utilizan gas natural para producir electricidad. Y el mercado del gas «sigue condicionado por la guerra de Irán y la situación en el Estrecho de Ormuz », apuntan en el Grupo ASE. Si hay una mejora en las negociaciones bélicas relajará los precios. Pero, al mismo tiempo, cualquier bloqueo de esas conversaciones o el deterioro de las condiciones de guerra puede trasladarse rápidamente al gas europeo y, a partir de ahí, al coste de la luz en las horas en las que el gas marca o condiciona el mercado, como suele ser por las noches hasta primera hora de la mañana del día siguiente. El último informe de esta corporación indica que n términos interanuales, el encarecimiento de las horas punta muestra hasta qué punto se ha ampliado la volatilidad horaria del mercado. Frente a mayo de 2025, el precio en los tramos de mayor demanda se encareció un 243% , mientras que las horas solares siguieron contenidas por la mayor aportación fotovoltaica. Será, por tanto, un verano con «bastante volatilidad» en lo relativo a los precios. De hecho, la curva de costes ya refleja cómo en la parte central del día el precio de la luz cae considerablemente, mientras que se eleva en gran proporción a determinadas horas de la noche. Estos cambios horarios afectan directamente a los hogares que tienen contratada la tarifa regulada (PVPC), que aún tienen más de ocho millones de suministros domésticos en toda España.