Valderrama recibe a un LIV con aroma a despedida

Lo que hasta hace un par de meses se consideraba el mayor evento de golf de la temporada en España se ha convertido, por mor del cese del patrocinio del PIF saudí al LIV Golf, en un campeonato fantasma. Desde que en el torneo de México se conoció que los árabes se despedían del circuito con el que ellos mismos habían dinamitado el deporte mundial solo cuatro años antes, las noticias acerca de su continuidad no han sido muy esperanzadoras. Se ha confirmado que los rectores actuales van a tratar de buscar nuevos inversores, pero las dudas son mayores que las certezas; no se sabe si seguirá la competición con el modelo actual o no (se habla de reducir el calendario a solo cinco pruebas por equipos), ni si las grandes estrellas seguirán vinculadas. Bryson DeChambeau, que acaba contrato en agosto, es quien más opciones tiene de «desertar», mientras que Jon Rahm, con un año más de compromiso, tendrá que acatar lo que le depare el futuro. En medio de este ambiente enrarecido comienza este jueves el LIV Andalucía, que vuelve a Valderrama por cuarto año consecutivo, pero que, aunque reúne a un importante elenco de estrellas encabezadas por el propio Jon Rahm y Sergio García, no ha conseguido despertar en los aficionados la emoción de ediciones anteriores. No es que haya un nerviosismo explícito en jugadores y organización, pues, de hecho, el club gaditano todavía tiene un año más de contrato con el tour, pero sí que es cierto que ya se están buscando las medidas legales para romperlo si las condiciones no van a ser las mismas que se prometieron. De esta manera, no sería descabellado pensar en un retorno de Valderrama al Circuito Europeo la próxima temporada de la mano de un patrocinador tan importante como la Junta de Andalucía, para recuperar un torneo que fue de los clásicos en el Viejo Continente durante décadas. Sergio ha ganado cuatro veces en lo que ya se conoce como su jardín particular y se mueve por el campo con una perenne sonrisa en la cara, mientras que Jon se encuentra un poco más tenso. No porque desconfíe de sus posibilidades («estoy teniendo un gran año y estoy jugando muy bien, incluso en semanas como la anterior en la que el resultado no fue llamativo») sino porque, para un jugador tan pendiente de los datos como él, significaría mucho poner su nombre en una sede como esta, que fue el germen de su carrera. «Mis padres se aficionaron al golf en la Ryder Cup del 97 y yo siempre he idealizado este recorrido», reconoció. «He ganado en España en dos campos diferentes y me encantaría que el tercero fuera Valderrama. Ahora bien, pese a no ser muy largo, es tremendamente exigente. Yo diría que es el campo más difícil que jugamos en toda la temporada, incluyendo los grandes. Aquí me ha ido o muy bien o muy mal, no he tenido término medio, y fue una pena el año pasado, que quedé segundo a un solo golpe, con una vuelta de 65 el domingo, que es muy difícil de conseguir. La verdad es que colgar mi foto en la galería de campeones de la casa club sería todo un orgullo y un alivio, porque cada vez que paso delante y no me veo allí siento una presión extra».

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Author: Pablo Perez