Si Wyndham Clark no entraba en las apuestas previas para adjudicarse el Grande más duro de la temporada, su primera tarjeta de 64 golpes tampoco la vio venir nadie… pero ahí fraguó una ventaja de cuatro golpes que fue en aumento y que le permitió no abandonar el primer puesto de la tabla en toda la semana. Y es que el jugador de Colorado llegó en racha, pues al triunfo que logró hace apenas un mes en el THE CJ CUP Byron Nelson le siguió un tercer puesto una semana después. Este alarde de confianza le llevó a un arranque espectacular el pasado jueves en Shinnecock Hills que, a la postre, le dio la renta imprescindible para acabar firmando su segundo título en este ‘major’ (tras el de 2023) y confirmando su idilio con uno de los torneos más exigentes del calendario. El domingo arrancó con el partido estelar formado por Scottie Scheffler y el propio Wyndham Clark. Este lo hacía con una cómoda ventaja de seis golpes, pero el guion estuvo lejos de ser plácido. La presión, el viento y la dureza del recorrido fueron limando su renta desde los primeros hoyos. Tres ‘bogeys’ en la primera mitad de la vuelta encendieron el campeonato y abrieron la puerta a una remontada que apenas unas horas antes parecía imposible. Varios compatriotas, como Sam Burns o J. T. Poston, se lanzaron al acecho y la renta quedó reducida a un mísero golpe en distintos momentos de la ronda. Sam Burns seguía empeñado en ser tenido en cuenta para el triunfo y, con dos hoyos por jugar, se colocó de nuevo a un golpe de Clark (-3). En el 17 tuvo la oportunidad del día para empatar a Clark: un ‘putt’ franco y corto le separaba de coliderar la tabla, pero se le encogió el brazo y dio al traste con sus opciones. Aun así, es de agradecer el gran espectáculo que dio todo el día, sin dejar de pelear hasta el último ‘putt’, que lamió el hoyo del 18 para desesperación del de Luisiana. También acechó el número uno del mundo, Scottie Scheffler, aunque su irregularidad con el ‘putt’ le impidió meterse de lleno en la pelea por el título. El ‘bogey’ del hoyo 14 le hizo ceder todas sus opciones. Cuando más se apretaba el torneo, Clark encontró el temple de todo un campeón. Un ‘birdie’ decisivo en el hoyo 16, embocando desde más de quince metros, fue el golpe de efecto que necesitaba para recuperar oxígeno. Después, un salvador par en el 17 y una gestión inteligente del 18 sellaron una victoria sufrida, pero de enorme mérito. Cerró con 73 golpes (su peor tarjeta de la semana) para terminar con -4, uno menos que Burns. Con este triunfo, el jugador de Colorado refuerza su condición de especialista en escenarios grandes. Shinnecock Hills volvió a coronar a un golfista capaz de sufrir, aguantar y ganar. Y Wyndham Clark, entre dudas y golpes decisivos, volvió a escribir su nombre en la historia. El único español que pudimos disfrutar durante el fin de semana fue Ángel Hidalgo. El malagueño se lleva el hito de haber logrado su primer corte en un Grande (tras perderlo en sendos Abiertos Británicos disputados), el reconocimiento por la vuelta de 69 golpes en la primera jornada y su capacidad de trabajo y resistencia en uno de los recorridos más exigentes. Buenos aprendizajes para afrontar la segunda parte de la temporada.