
El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, pidió a los venezolanos no perder la esperanza que han mantenido hasta ahora pese a todo el despojo, y elevó una oración por la fortaleza de la líder opositora de Venezuela y Premio Nobel de la Paz María Corina Machado, presente este domingo en la catedral Santa María La Antigua, en la capital panameña.
En una homilía dedicada a las víctimas del doblete sísmico, con magnitudes de 7,2 y 7,5, que asoló el norte de Venezuela el pasado 24 de junio dejando miles de muertos y desaparecidos, Ulloa afirmó que al país suramericano “le han podido quitar, robar, muchas cosas durante estos años, pero no le han podido quitar, robar, su esperanza”.
“Queridos hermanos venezolanos, no permitan que nadie les robe esa esperanza. No permitan que el cansancio se convierta en resignación ni que las heridas apaguen sus sueños. Ustedes son un pueblo de profunda fe, de familias trabajadoras, de hombres y mujeres que han sabido levantarse una y otra vez con una admirable dignidad”, expresó el prelado.
En referencia a la huida de 7,9 millones venezolanos – según datos de la ONU – de su país a raíz de la crisis política y económica, Ulloa afirmó que “solo quien ha tenido que abandonar su tierra sabe cuánto pesa la nostalgia”, que “solo quien ha vivido la experiencia de la migración comprende que existe un cansancio que no se ve en el rostro, pero que se lleva profundamente en el alma”.
“Precisamente a ese cansancio se dirige hoy Jesús. Él no promete que desaparecerán de inmediato todas las dificultades, pero sí promete algo mucho más grande: que nadie tendrá que cargar solo con ellas”, dijo el arzobispo.
Ulloa tuvo palabras para María Corina Machado, quien se encuentra en Panamá – con un muy bajo perfil – luego de ver frustrada su intención de regresar a Venezuela, como ella misma explicó en un video el pasado 29 de junio.
“Saludo también, con respeto y cercanía, a la señora María Corina Machado, asegurándole nuestra oración para que el Señor la ilumine, la fortalezca y la sostenga en la responsabilidad que ha asumido al servicio de su pueblo”, dijo el arzobispo metropolitano de Panamá.
Machado estuvo acompañada de la expresidenta panameña Mireya Moscoso (1999-2004), “cuya presencia manifiesta los lazos de amistad y solidaridad que unen a Panamá y Venezuela”, como dijo Ulloa.
“Hoy nuestra oración abraza igualmente a quienes sufren las consecuencias del terremoto. Sabemos que cuando la tierra tiembla no solo se derrumban edificios, también se tambalean muchas seguridades humanas”, dijo Ulloa.
Sin embargo, agregó, “hay un lugar que nunca se derrumba: el corazón de Cristo. Allí encuentran refugio quienes han perdido un ser querido, quienes han quedado sin hogar, quienes sienten miedo ante el futuro. Allí encuentran consuelo quienes, aún en medio de las lágrimas, descubren que Dios continúa caminando con ellos”.
“Pero el Señor no quiere que su consuelo termine únicamente en una emoción pasajera”, afirmó Ulloa, que pidió “gestos concretos” de solidaridad hacia los venezolanos afectados por los sismos.
Ello a través de “las colectas que realizaremos este domingo en todas las iglesias” de Panamá, las cuales “serán canalizadas a través de Cáritas Nacional Panamá, en comunión con Cáritas Venezuela, para que esa ayuda llegue con transparencia y prontitud a quienes más la necesitan”.
El Gobierno venezolano ha cifrado en al menos 2.954 los muertos por sismos, que afectaron especialmente a La Guaira, la zona costera cercana a Caracas, la capital, con el derrumbe de decenas de edificios el 24 de junio, un día de asueto nacional por lo que familias enteras estaban en sus casas.
Con información de EFE
