Llega el momento de ganar o irse a casa. La selección no quiere dejar nada al azar. Y espera a Austria en los dieciseisavos con un mal recuerdo de las tandas de penaltís. Así perdió el último partido a cara o cruz, la final de la UEFA Nations League frente a Portugal (5-3 en la tanda tras el 2-2 de la prórroga). La selección ha ensayado los lanzamientos en sus dos últimos entrenamientos, primero en Chattanooga y después sobre el césped del estadio de Los Angeles Galaxy en el que ha entrenado en la víspera del duelo. No queda nada a la improvisación. El seleccionador llega tranquilo a California. Lo demostró en su forma de arrancar la comparecencia con una broma dirigida a los periodistas. «Os parecéis a una gente que estaba en Chattanooga», a 3.500 kilómetros de Los Ángeles, les dijo entre sonrisas nada más tomar asiento. Después llegó el momento de explicar cómo ha trabajado los penaltis. «Lanzar un penalti no es baladí, es un aspecto muy importante del juego. Igual que hay especialistas en faltas o en córners, los hay en penaltis. No todo el mundo vale», explicó. El técnico entiende que lo decisivo en esa suerte es tan técnico como mental. «Hay un aspecto muy importante, que es el psicológico. Hay jugadores que están decididos a tirarlo aunque tengan fuego en la espalda y otros, todo lo contrario. No pasa nada. Es humano», justificó. El riojano explicó con franqueza la consigna que da a sus jugadores cuando ensayan los penaltis. Es algo sencillo. «Lo único que les pido cuando hacemos ese ejercicio es que se tire tal y como lo tirarían en el partido. Que recreen esa sensación. No es lo mismo una tanda que tirar con un 6-0, pero intentamos que en ese ensayo cojan confianza con ese recuerdo reciente». ¿Tiene decididos sus cinco lanzadores? Cubarsí y Cucurella dijeron a los periodistas estar dispuestos a disparar. De la Fuente dejó claro que aunque tiene una idea inicial de quiénes asumirán la responsabilidad, no existe una lista cerrada. «Trabajamos todos los escenarios posibles que creemos que se pueden dar en un partido. Uno puede tener una relación de futbolistas que son los más idóneos para tirar un penalti, pero resulta que en el minuto final igual esos jugadores ya no están y tienen que ser otros. En ese momento se tomará la decisión más oportuna». La buena noticia para España llega desde la enfermería. Yeremy Pino, cuya lesión hizo temer incluso una fractura, está completamente recuperado y volvió a entrenar ayer por primera vez con el grupo. «Su recuperación ha sido milagrosa. Parecía que podía tener una fractura. No ha sido así, gracias a Dios». También está disponible por primera vez en el torneo Víctor Muñoz, aunque el seleccionador pidió cautela. «Ha entrenado con total normalidad, pero lleva tiempo sin competir y dependerá de cómo vaya el partido valorar su aportación». La única ausencia confirmada frente a Austria será Nico Williams. Sin embargo, el técnico se mostró muy optimista respecto a su evolución y prácticamente dio por hecha su presencia si España alcanza los octavos de final. «Creía que tenía otra lesión importante y se llevó un gran disgusto. Afortunadamente son unas molestias moderadas. Le impiden jugar mañana, pero somos muy optimistas y, si conseguimos pasar, estaría para el próximo partido». Pese a las dudas que ha despertado el rendimiento de la selección durante el torneo, De la Fuente no solo no rebaja las expectativas, sino que las mantiene con la mirada puesta en los máximo. «Me encanta que se nos exija porque significa que se espera mucho de nosotros». El seleccionador recordó que la primera exigencia nace dentro del propio vestuario. «Los primeros en exigirnos somos nosotros. Esto es un proceso que marca una tendencia de mejora y estamos en ese camino. El equipo empieza a reconocerse en muchos automatismos».