«Beethoven componía música y Legrá componía boxeo, hacía arte sobre el ring»

«En el boxeo hay boxeadores, hay ganadores, hay campeones, hay estrellas y hay leyendas. Y él es una leyenda». Así define Manel Berdonce a José Legrá, púgil hispanocubano que falleció este miércoles en el Hospital Gómez Ulla de Madrid. Berdonce, exboxeador y exseleccionador olímpico, conocía muy bien a quien fue una de las figuras más populares del deporte español tras ganar dos veces el campeonato del mundo del peso pluma (1968 y 1972) y siete veces el de Europa: «Llevaba veinte con él, cuidándole, atendiéndole, siendo su hermanito blanco como decía él». Legrá vivía en una residencia de mayores del madrileño barrio de Carabanchel. «Tenía deterioro cognitivo desde hace ya unos años. Y aunque en Wikipedia y en varias noticias de su fallecimiento pone una edad (83), él en realidad tenía 90 años». Berdonce, el ‘Tigre de Tetuán’, no habla en balde. Lo hace con la autoridad que le da ser la persona que le guardaba el DNI a Pepe: «Él contaba que en Cuba cuando nacen, en vez de registrarse al momento, a veces dicen: ‘Espera, que ya voy mañana’. Y luego no van hasta pasados tres años». «Tenía deterioro cognitivo desde hace ya unos años, pero siempre con esa sonrisa que le caracterizaba. Yo le llamaba siempre el campeón de la eterna sonrisa. Y hasta el último día, más apagado, nos quiso dedicar esa sonrisa tan contagiosa y muy cercana hasta el último momento. Ya con dificultad, se iba apagando su luz, se iba apagando la sonrisa, pero todavía nos la quería dedicar. Y hemos estado con él hasta el último momento», relata emocionado el expúgil madrileño. ¿Y cómo vivió sus últimos años José Legrá? «Pese a llevar unos años malito, era una persona muy feliz, muy tranquila, le gustaba caminar y hablar con la gente, era un buen conversador. Contaba anécdotas, historias y, aunque es verdad que cada vez le costaba un poquito más por ese deterioro cognitivo, siempre fue una persona muy agradable, muy saludable, con un carácter increíble». Esa forma de ser, tan cordial y espléndido, le llevó a compartir sin miramientos lo que ganó en su exitosa trayectoria deportiva. «Lo daba todo, todo, todo. O sea, yo nunca he visto una persona tan generosa —destaca Berdonece— . Lo que tenía, lo daba. En la residencia estaba todo pagado porque tenía su pensión. Ha estado muy bien cuidado, bien alimentado, y bien vestido. Y siempre ha tenido gente a su alrededor que le hemos querido, que le queremos y que le vamos a querer siempre. Le hemos acompañado en todo momento y él se ha sentido muy bien, la verdad. O sea, no, no ha sido consciente de su situación, ha estado ha estado feliz la verdad». Además de esos buenos amigos, Legrá tiene dos sobrinas en Madrid que han estado con él en Madrid durante su etapa final. «Sí, también lo han cuidado. En cuanto a familia, tenía hermanos, todos fallecidos, aunque él no lo sabía, no le dijimos nada». José Legrá, ‘El Puma de Baracoa (ciudad cubana donde nació)’ en su época de esplendor pugilístico, «estaba muy agradecido a España y a Franco por lo bien que se portó con él. Se sentía un español más, él le dio toda la gloria a España y los españoles le sentíamos como un compatriota más. También adoraba su Cuba, ¿eh?, su Baracoa y su familia. Para él era lo más grande». La opinión boxística que tiene Manel Berdonce sobre Legrá rivaliza con los elogios personales anteriormente desgranados: «Qué ¿cómo definiría lo que hacía sobre el ring? Arte, arte. Beethoven componía música y Legrá compone boxeo. Él hacía arte, la excelencia. Movimiento de piernas, de hombros, de cabeza, de esquive. Un Cassius Clay de bolsillo porque no se sabe quién le había copiado a quién. Ambos habían entrenado y coincidido con Mantequilla Nápoles (boxeador cubano) en aquella época en el mismo gimnasio. Era un boxeador muy rápido, rapidísimo. Golpeaba con mucha precisión, tenía mucha velocidad, las piernas se movían, era un hombre muy saleroso. Y luego tenía algo que no se compra en la farmacia: carisma. Fue el deportista más conocido de España , el Cristiano Ronaldo de los años 70». «Y ahora, hasta sus últimos días, igual. Yo iba con él y le decía: «Me voy a poner celoso, que te conocen a ti más que a mí. Yo que trabajo en la tele y todo eso, y él que era campeón, yo campeón también, y joder, la gente te para a ti y no me para a mí’. Y él, con esa gracia suya me respondía: ‘Claro eso te pasa porque eres blanco y has nacido de día. Yo nací de noche’». Y de la broma al más sentido adiós por boca de Berdonce: «Solo quiero añadir que José Legrá es uno de los más grandes de la historia del deporte de español. Que Dios le tenga en su santa gloria porque fue un gran campeón, pero sobre todo una gran persona. Nosotros le tendremos para siempre en nuestro corazón, en nuestra mente y en nuestra alma».

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Author: Pablo Perez