Ayyoub Bouaddi ya forma parte de ese selecto club de sensaciones que cada Mundial lanza al estrellato. Pocos conocían antes del inicio del campeonato a este centrocampista internacional por Marruecos que vivirá este jueves en Boston uno de los partidos más especiales de su todavía incipiente carrera. Nacido en 2007 en la localidad francesa de Senlis (Oise), situada en la región de Picardía, poco más de 50 kilómetros al norte de París, Bouaddi ha desarrollado toda su trayectoria como internacional en las categorías inferiores del fútbol galo. Fue parte de Les Bleus en los combinados sub-16, sub-17, sub-18, sub-20 y sub-21, y Didier Deschamps, seleccionador absoluto, seguía sus pasos, pero Marruecos se adelantó a última hora, incluso a pesar de una llamada telefónica del mismísimo Zinedine Zidane. Fue este mismo año cuando una conversación con Mohamed Ouahbi, entrenador del conjunto marroquí desde marzo, decantó definitivamente la balanza en favor del país de sus padres. Bouaddi, que tenía complicado hacerse un hueco en el once titular de Francia e incluso en la convocatoria gala para el Mundial, tomó una decisión que ha disparado su carrera con un torneo inolvidable. Le han bastado tres partidos de preparación para el Mundial y cuatro encuentros más en el propio torneo, con una irrupción galáctica en el empate del estreno frente a la pentacampeona Brasil, para tirar la casa por la ventana. Y es que ya se ha consolidado como un elemento fundamental en el centro del campo marroquí, donde maneja los hilos y libera a un jugador más adelantado como Azzedine Ounahi, autor de un doblete en el duelo de octavos ante Canadá. Bouaddi se desenvuelve sobre el terreno de juego, en la zona donde se fabrica el juego y en la que cada error se castiga duramente, con la misma fluidez que demostró al ganar un concurso de oratoria destinado a miembros de escuelas de fútbol en el Palacio del Elíseo en 2023, cuando tenía solo quince años. Es un talento deportivo, capaz de practicar a buen nivel otras disciplinas como tenis, natación, gimnasia o bádminton, y también académico, pues completó el bachillerato científico con una calificación de sobresaliente y compagina el fútbol de élite con estudios universitarios a distancia en el ámbito de las matemáticas. Toda una joya, dentro y fuera del terreno de juego, que se distancia en gran medida del cánon habitual del futbolista moderno y que además conoce perfectamente a su próximo rival. No en vano, es un producto puro del fútbol francés, forjado a través de sus categorías de base y en el Lille, club en el que ha desarrollado toda su trayectoria hasta la fecha y en el que, a tenor de su meteórica evolución y la exposición mediática de un Mundial, podría tener las horas contadas. Media Europa tiene en su agenda al centrocampista internacional marroquí, que ha disputado 96 partidos con su equipo en tres temporadas y ya se ha estrenado en la Champions. La flor y nata de la poderosa Premier League inglesa, el PSG, siempre atento al talento formado en Francia, o el Real Madrid y el Barcelona ya tienen en sus radares a Bouaddi, pulmón de Marruecos, caballo de Troya francés y a buen seguro futuro protagonista de un traspaso rutilante después de erigirse en revelación mundialista.