Una avioneta se estrella contra el rascacielos más alto de Pekín, durante la hora punta al término de la jornada laboral en pleno distrito financiero, la zona más densa de la ciudad, y no hay preguntas . Al menos no para las autoridades chinas, que tratan de recubrir con silencio la colosal brecha de seguridad; un misterio que colisiona contra la normalidad, pretendidamente inamovible, del régimen. Poco después del impacto, que tuvo lugar el pasado viernes, un cuantioso despliegue policial levantó un perímetro de varias manzanas alrededor de la torre todavía hoy vigente. En esas primeras horas, los agentes, dispuestos cada cinco metros, urgían a los curiosos que miraban hacia arriba a seguir caminando y abordaban a todo aquel que… Ver Más