Con un Bellingham implacable, Inglaterra vence a México y silencia al Azteca

Inglaterra puso fin este domingo a su maldición en el Estadio Azteca. En su regreso a la Ciudad de México, a cuarenta años de la eliminación frente a la Argentina de Diego Maradona, el equipo británico se impuso por 3-2 frente a México y avanzó a los cuartos de final de la Copa del Mundo. Fue un encuentro sumamente disputado, en el cual los europeos se quedaron con uno menos demasiado temprano pero pudieron avanzar gracias a una actuación destacada de Jude Bellingham , quien convirtió en dos ocasiones. La tensión estaba en el aire desde al menos dos horas antes del inicio del partido . Cada vez que en el estadio sonaba alguna canción para los aficionados británicos (Queen, Oasis, etc.) era contrarrestada por chiflidos y gritos de los mexicanos. Lo mismo sucedió cuando los altavoces anunciaron la alineación de los dirigidos por Thomas Tuchel. A diferencia de partido anteriores, el estadio temblaba por el impacto de las más 80.000 personas que saltaban al grito de «sí, se puede» mientras agitaban al aire banderas mexicanas. El encuentro comenzó con una hora de retraso por cuestiones climáticas y, tras varias situaciones de fricción en el medio del terreno, México avisó a los 15 minutos con un tiro de cabeza de Raúl Jiménez que fue despejado por Jordan Pickford sobre uno de los palos. Inglaterra respondió a los 25 minutos mediante una avanzada en profundidad de Anthony Gordon quien, tras el saque portería, alcanzó el balón en la última línea, eludió al defensa mexicano y remató a la portería de Raúl Rangel, quien contuvo el disparo. Inglaterra padecía la presión de México y rápidamente captó que la formula era lanzar pases aéreos en profundidad , varios de ellos desde los pies de Pickford. Con dicha táctica le alcanzaron tres minutos para fulminar a la defensa mexicana y dejar en silencio al Estadio Azteca. Primero un pase aéreo de Bukayo Saka que Jude Bellingham convirtió en gol de cabeza. A los pocos segundos del saque de mediocampo del conjunto tricolor, una desatención defensiva, en el mismo flanco del primer gol devino en un pase hacia el centro del área que, esta vez a ras del césped, volvió a ser aprovechado por Bellingham. Los dirigidos por Javier Aguirre tuvieron una reacción veloz, fueron al ataque y encontraron el descuento a los 41 minutos gracias a la intervención de Julián Quiñones, quien convirtió su cuarto gol en la Copa del Mundo tras cazar un rebote de un tiro de esquina. Todavía, antes del cierre del primer tiempo, México tuvo tres ocasiones claras para empatar el marcador. La segunda mitad encontró al equipo británico con mejor juego colectivo y Bellingham ya con más espacios para asociarse con Gordon y Henry Kane. En los primeros cinco minutos generaron dos situaciones claras de peligro para la portería de Rangel. Cuando mejor estaba Inglaterra fue expulsado, tras un choque con un jugador mexicano, el lateral Jarrel Quansah, lo cual fue festejado por los locales ni bien el VAR dio su veredicto al colegiado Alireza Faghan. Pero el equipo de Thomas Tuchel no perdió ímpetu ni orden y a los 60 minutos Kane amplió la ventaja para Inglaterra tras convertir desde el punto del penal. El partido no daba tregua y casi de inmediato una jugada peligrosa en el área inglesa fue analizada desde el VAR y Raúl Jiménez convirtió desde el punto del penal. Pickford adivinó el extremo, pero no alcanzó a contener el balón. A estas alturas el estadio era un protagonista absoluto dado que cada dos minutos los jugadores mexicanos levantaban los brazos para pedir aliento , lo cual era correspondido desde las tribunas. Los últimos quince minutos México asedió sin cesar el área inglesa, fundamentalmente a través de centros que eran rechazados o bien por Pickford o por los defensas centrales Ezri Konsa y Marc Guehi. Serenata frustrada En la noche previa al partido decisivo alrededor de 200 aficionados mexicanos intentaron acercarse al hotel donde concentraba Inglaterra para perturbar el descanso del equipo. Buscaba desplegar la llamada «serenata»: poner música a todo volumen, tocar las bocinas de los coches y detonar pirotecnia. Todo quedó en la nada por la intervención de la policía militarizada que custodiaba al equipo británico y alejó a los aficionados. Antes del enfrentamiento con Ecuador sucedió algo similar y la Federación del país sudamericano presentó una queja ante la FIFA. Operativos de seguridad Tras los cuatro muertos que dejaron los festejos del triunfo ante Ecuador, en la ronda anterior, el Gobierno mexicano dispuso una estrategia especial para el partido con Inglaterra: evitar que los aficionados se congreguen en Paseo de la Reforma, la principal avenida de la capital. El plan consistió en incentivar que las reacciones al resultado tengan lugar en los mismos lugares donde los aficionados presenciaron el partido y que estos no se movilicen al centro de la ciudad. Ya desde el viernes se informó que, en el Ángel de la Independencia, tradicional espacio de festejos en Reforma, solo se permitirían 25.000 personas. Con miras a evitar desmanes, se estableció una ley seca del primer minuto de próximo domingo hasta a las 7 horas del día siguiente en buena parte de la capital.

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Author: Pablo Perez