El último español que quedaba en Wimbledon cayó después de una batalla tremenda de cuatro horas y media. Alejandro Davidovich Fokina se despidió de la mejor actuación de su carrera en el All England Club con una derrota cruel ante Félix Auger-Aliassime, pero también con una de esas tardes que justifican una ovación. Perdió, sí, pero lo hizo después de vaciarse, de convivir con molestias en el tobillo y de obligar al canadiense a sufrir para ganar el partido varias veces. El encuentro empezó con el equilibrio que después iba a marcar casi toda la tarde. Sin roturas en el primer set, los dos caminaron hasta el ‘tie-break’ con la sensación de que cualquier pequeño detalle podía inclinar la balanza. Ahí Davidovich fue más valiente. Atacó, se apoyó en un buen saque y tomó distancia en el desempate para llevarse la primera manga. El malagueño había entrado mejor en la batalla y se apuntaba el primer golpe. La confianza se trasladó al inicio del segundo set. Davidovich mantuvo el nivel y llegó a tener dos bolas para ponerse con dos mangas de ventaja. Parecía un momento enorme, de esos que pueden cambiar un partido y abrir una puerta inesperada. Pero Auger-Aliassime sobrevivió con el arma que más daño hizo durante toda la tarde: el saque. El canadiense resistió, llevó el set a otro ‘tie-break’ y esta vez fue él quien encontró la salida. Con 8-6 en el desempate empató el partido y golpeó mentalmente al español, que había tenido muy cerca una ventaja que era enorme. A partir de ahí empezó otro partido. Davidovich acusó el golpe y también las molestias físicas. El tobillo comenzó a darle problemas y Auger-Aliassime, cada vez más firme con el servicio, encontró el camino para dominar la tercera manga. El canadiense se adelantó en sets con un 6-3 que parecía devolver el encuentro a un guion más previsible. El español, sin embargo, todavía tenía una última rebelión guardada. El cuarto set fue el tramo más emocionante de la tarde. Los dos tenistas protagonizaron el punto del torneo y uno de los mejores del año. Auger-Aliassime llegó a sacar para ganar el partido con 5-4, pero Davidovich se agarró a Wimbledon con una mezcla de rabia, tenis y orgullo. Rompió el servicio del canadiense, confirmó después su saque y forzó otro ‘tie-break’. Allí volvió a aparecer su mejor versión. Mandó desde el inicio, se fue rápido en el marcador y cerró el desempate por 7-2 para mandar el partido al quinto set. El encuentro, que parecía perdido, volvía a estar vivo. La épica, esta vez, no tuvo premio. Auger-Aliassime arrancó el quinto set con autoridad, rompió pronto el servicio del español y ya no permitió otra resurrección. Davidovich, castigado físicamente y con demasiados esfuerzos acumulados, apenas pudo resistir el vendaval final del canadiense, que cerró el partido con un 6-1 mucho más duro de lo que había sido la tarde. El marcador final no explicó del todo la batalla. Davidovich se marcha de Wimbledon sin los cuartos, pero con la sensación de haber dado un paso más en un torneo que hasta ahora se le había resistido. Había llegado a octavos sin ceder un set y se fue obligando a Auger-Aliassime a jugar al límite. Su mejor actuación en la hierba londinense terminó con derrota, molestias y agotamiento, pero también con la imagen de que el malagueño se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera . El rival del canadiense en cuartos es Novak Djokovic, que hizo historia al superar a Roman Safiullin (6-7(8), 3-6, 6-3, 3-6) y sumar su victoria número 106 en Wimbledon, una más que Roger Federer. La otra noticia destacada de la jornada es la eliminación de Aryna Sabalenka a manos de Naomi Osaka (6-2, 7-6(2)). A la número 1 se le sigue resistiendo el Grand Slam que le falta junto a Roland Garros.