Luis de la Fuente tiene claro desde hace muchos años que el de Leo Messi es un talento especial. El seleccionador español fue preguntado el viernes si España estudia un marcaje individual sobre el argentino en la final. El riojano echó la vista atrás más de dos décadas para recordar el día en el que un joven talento de apenas 16 años le hizo vivir una de las mayores exhibiciones que ha presenciado desde un banquillo. «Os voy a contar una cosa muy graciosa», comenzó De la Fuente. El técnico de Haro se remontó a su etapa como entrenador del juvenil del Sevilla, cuando se enfrentó al Barcelona en los octavos de final de la Copa. De la Fuente ya había recibido grandes informes sobre un chico que empezaba a llamar la atención. «Entrenaba al juvenil del Sevilla y fuimos a Barcelona. Me habían hablado muy bien de un chico que se llamaba Messi y al principio le hicimos un marcaje individual», relató el seleccionador. La estrategia funcionó durante gran parte del encuentro. El Sevilla consiguió contener al joven delantero azulgrana y el marcador permanecía igualado. Pero todo cambió en la recta final. «En el minuto 70 íbamos empate a cero. Cuando le sacaron una tarjeta al jugador que le marcaba, le cambié y en 15 minutos nos metió cuatro goles», recordó De la Fuente entre risas. Aquella experiencia le dejó una enseñanza. No basta con intentar anular a un solo futbolista. «¿Quiere decir esto que le vamos a poner un marcaje individual? No. ¿Vamos a estar muy atentos a él? Sí. A los grandes jugadores hay que prestarles una atención especial, pero en este partido hay jugadores grandes en los dos equipos y obviamente Messi es uno de ellos», explicó. El partido al que hizo referencia De la Fuente corresponde a los octavos de final de la Copa del Rey juvenil de la temporada 2003-2004. El Barcelona recibió al Sevilla después de un empate sin goles en la ida disputada en tierras andaluzas. En duelo de vuelta, disputado el 15 de mayo de 2004, el Sevilla resistió durante una hora, pero apareció Messi para cambiarlo todo. Un jugador de apenas 16 años firmó una actuación espectacular y anotó los cuatro goles del Barcelona. Messi alternaba por entonces apariciones con el Barça C y el Barça B, e incluso ya había debutado con el primer equipo en un amistoso frente al Oporto en noviembre de 2003, pero todavía bajaba al juvenil A para disputar encuentros importantes.