Son dos sets para un Pablo Carreño magnífico y uno para un Rafa Jódar que está descubriendo de malas formas los trucos de la hierba cuando se decide que no hay suficiente luz para seguir jugando. Son las 21.05 de la noche en Londres y el partido entre los españoles se marcha al vestuario, para recuperar lo que quede por jugar en el segundo turno de la jornada del jueves, en esa misma pista 2 que ha visto de todo. Ha visto cómo el madrileño multiplica la agresividad que había ensayado en el partido del debut. Ha visto cómo el madrileño se resbalaba de forma peligrosa en ese primer juego en el que la rodilla se le doble hacia dentro y sus gestos de dolor hacer presagiar lo peor. Pero se levanta, que tiene 19 años y todavía mucho aguante físico, y va aprendiendo a conocerse y manejarse sobre esta superficie viva que debe aprender a domar todavía. Tendrá más sobresaltos, más resbalones, más muestras de dolor en la pierna, la rodilla, el pie. Y un Carreño descomunal al otro lado. Son solo unos segundos de tensión y cierto miedo, pero la confianza enseguida regresa a su mano, primera bola de rotura a su favor, y una segunda, y el ‘break’. Mucha más potencia que en su partido inaugural y, sobre todo, mucha bravura para ir hacia delante. Pero el gijonés llegaba con convicción a este segundo partido, pues rompía una barrera mental y casi física de siete ediciones sin pasar del estreno. Y se apunta al juego alegre y firme, que en Roland Garros ya estuvo muy cerca de superar el madrileño y esta vez no hay molestias en el hombro. Intercambios larguísimos, con iniciativa, con intención. Y con toda la experiencia del mundo. Es así como el asturiano rebaja la euforia del madrileño, con 19 años, el más joven del cuadro masculino. Aguanta bien la presión que le ofrece con los restos y aprovecha un par de malas decisiones para liderar los puntos con más velocidad, más mordiente y mucha seguridad. No solo recupera el ‘break’ sino que atiende a las líneas y a una lectura impoluta de las fortalezas propias y dudas del rival, demasiado acelerado en algunos momentos, para atrapar el primer set en 45 minutos. Jódar tiene gasolina, no obstante. Se ha tambaleado un poco en ese primer capítulo, pero enseguida encuentra premio a su insistencia al resto. Un ‘break’, como al inicio, pero con un punto más de contundencia. Intenta Carreño minimizar la ventaja, que se gana tres bolas de rotura en el séptimo juego. Pero Jódar salva con una mejoría evidente con su servicio y dos ganadores. El desparpajo y la confianza se unen a un aumento de nivel en los instantes complicados. Pero no ceja Carreño, que tiene tanto tenis como experiencia y ya en París estuvo cerca. Impone de nuevo su juego en esta tarde que se va quedando sin luz en Londres. Tiene que arriesgar, desde luego, pero tiene las ideas muy claras y mantiene la intensidad en todo momento, con muchos puntos en la red, solo 14 errores no forzados en el encuentro, con un 75 % de primeros saques, por el 56 % del madrileño. Un desequilibrio a favor del asturiano que lo lleva a ponerse de nuevo por encima en el tercer set con un 6-1 demoledor. Tan en su mejor momento que no entiende que Jódar pida ir al baño cuando ya el tiempo estaba cumplido, mientras a él le recrimina el juez de silla de vez en cuando que tarde en situarse para restar. Se mantiene firme, con dos opciones de rotura que Jódar, no obstante, levanta con orgullo y agresividad. Quiere recuperar esa posición, aunque insiste Carreño en derribarlo un poco más. El césped, además, sigue jugándole malas pasadas. Es otro resbalón con el que vuelve a sentir otro pinchazo, esta vez en el tobillo izquierdo, que trata de proteger aumentando el nivel de primer servicio. Carreño lo ve, lo sabe, lo entiende, dos bolas de rotura. Y fuerza desde el resto ese malestar en el que está metido el madrileño, que mira a su banquillo, que pide fisio para el cambio, que espera que la luz se apague en Londres para que se cierre la pista y tenga más horas de descanso. Le da alivio el día. Carreño habla con su equipo y acepta que n se juegue más. Son unas horas de descanso que rompen el partido, pero así es Wimbledon, tan especial y particular que la hierba y la luz también entran en juego. Con todo sin decidir, el encuentro finalizará este jueves, en el segundo turno de la pista 2, después del encuentro entre Taylor Fritz y Patrick Kipson que comienza a las 12.00 horas en España. Quien parece haberse liberado de cualquier atadura y juega libre por el verde londinense es Alejandro Davidovich . Superó en el estreno a Juan Manuel Cerúndolo (6-4, 6-4 y 7-6 (2)) y fue todavía más contundente en la segunda jornada, con un 6-3, 6-0 y 6-3 a Fabian Marozsan en apenas 80 minutos. En la siguiente ronda, otro húngaro, Marton Fucsovics. También disputará la tercera ronda Jessica Bouzas , después de doblegar en el debut a Anastasia Potapova (6-2 y 6-3) y doblegar este miércoles a Dayana Yastremska por 6-3, 6-7 (1) y 6-2 en dos horas y 4 minutos. Su siguiente rival: Jessica Pegula, que superó a Sara Sorribes por 7-6 (6) y 6-1 en una hora y 29 minutos. Se quedó sin premio la española, después de contar con un 2-0 al inicio del encuentro y con un 6-2 en el ‘tie break’. Pero la estadounidense supo afianzarse en los puntos clave del choque. No obstante, el tenis ha recuperado la bravura y el tesón de la castellonense, que se animaba y animaba en cada punto, relajada y disfrutando del tenis de nuevo. Tampoco pudo pasar de ronda Dani Mérida , que le hizo partido todo lo que pudo a Daniil Medvedev, pero el ruso acabó por clasificarse (3-6, 6-3, 7-5 y 6-2, en dos horas y 14 minutos).