El regalo de Digne, la picardía de Lamine y la sangre fría de Oyarzabal, un verdugo que casi nunca perdona de penalti

Un enorme despiste cambió el rumbo de la semifinal de Dallas. Lucas Digne, impecable hasta ese momento en el Mundial, cometió un penalti tan claro como evitable sobre Lamine Yamal. Y Mikel Oyarzabal, uno de los grandes especialistas desde los once metros del mundo, convirtió la pena máxima para adelantar a España 0-1. La jugada nació de la picardía de Lamine Yamal. El extremo del Barcelona atacó el espacio dentro del área. Digne perdió por completo la referencia del barcelonista. El lateral francés intentó despejar el balón, pero terminó arrollando al atacante español con una patada que parecía propia de un jugador de regional. Un descomunal error de concentración del defensa del Aston Villa. El castigo fue inmediato. Oyarzabal tomó el balón con la serenidad de quien se sabe muy eficaz desde el punto de penalti. Maignan adivinó el lado del lanzamiento, pero el disparo del eibarrés con la zurda fue potente y ajustado, inalcanzable para el guardameta del Milan. El delantero de la Real Sociedad firmó así su quinto gol del Mundial y confirmó una estadística que explica su confianza en esta suerte. Ha convertido 52 de los 57 penaltis que ha ejecutado a lo largo de su trayectoria profesional, un impresionante 91% de acierto. Era el primer penalti señalado a favor de España en todo el Mundial y, además, colocaba a Francia por primera vez en desventaja en el torneo. Con este gol, Oyarzabal también refuerza su posición entre los máximos artilleros del campeonato. El delantero de La Roja alcanza las cinco dianas, con lo que iguala a Ousmane Dembélé y aparece sólo por detrás de Jude Bellingham y Harry Kane (6), Erling Haaland (7) y los líderes de la clasificación, Kylian Mbappé y Lionel Messi, ambos con ocho tantos.

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Author: Pablo Perez