La selección española busca romper una maldición, la de vestir de blanco en los Mundiales. El pasado mes de marzo, Adidas presentó la segunda camiseta del combinado nacional para esta Copa del Mundo y la acogida fue buenísima. El blanco roto y el icónico trébol entraron por el ojo al aficionado, que acudió en masa a las tiendas. Un éxito en ventas. No obstante, aquellos con mejor memoria -y mayor pesimismo- recordaron un precedente muy negativo: España nunca había ganado un gran torneo con una equipación blanca y tampoco había superado una eliminatoria mundialista vistiendo este color. Una maldición que, para muchos, era innecesaria afrontar. Los batacazos han sido duros. El único en eliminatorias fue el de 1994, cuando el blanco de la camiseta de Luis Enrique se tornó rojo con aquel codazo de Tassotti en la derrota contra Italia en los cuartos de final. No ha vestido más veces de blanco en las rondas del KO de Mundiales, aunque acumula un oscuro historial en el torneo. En 1998, la derrota por 3-2 ante Nigeria en la primera jornada provocó la eliminación de los de Clemente en la fase de grupos y, en 2014, la selección sufrió una de las mayores humillaciones que el aficionado recuerda en aquel 5-1 que le endosó Países Bajos en la fase de grupos que la Roja no superó. También vestía de blanco (no en ese partido) el equipo de Camacho que sufrió el ‘atraco’ ante Corea del Sur en 2002 y el que fue eliminado ante Rusia en 2018. El álbum se completa con los Mundiales de 1986, 1990 y 2006. En las Eurocopas, España ha logrado superar rondas eliminatorias de blanco, pero también lamenta varias fotografías que evocan recuerdos tristes. La más reciente es la de 2021, cuando cayeron en la ronda de semifinales ante Italia tras una tanda de penaltis; en 2016, de nuevo ante el país transalpino, Del Bosque cerró su etapa como seleccionador al ser eliminado en octavos; en 2004, los de Iñaki Sáez certificaron su batacazo en la fase de grupos después de perder en el tercer partido ante Portugal. En todos estos encuentros vestían de blanco. También tuvo equipaciones alternativas con este color en la Eurocopa de 1984, que se escapó por debajo de las piernas de Arconada, y la de 1996 donde Inglaterra los eliminó en penaltis. El resto de torneos continentales en los que España acudió con una casaca blanca fueron los de 1988 y 2000. Este lunes, Mikel Merino rompió una barrera mental. Su gol en el descuento fue la primera piedra para poner fin a un historial tétrico de blanco en los Mundiales que, eso sí, se olvidará del todo si Rodri termina alzando la Copa del Mundo el próximo 19 de julio.