Como se trata de una Eminencia, lo mejor es enfocar la entrevista desde esferas más elevadas que trascienden lo puramente deportivo, futbolístico en este caso. El profesor Fernando Signorini (Buenos Aires, 1950) fue el histórico preparador físico de Diego Armando Maradona, con quien también trabajó cuando El Pelusa dirigió Argentina en el Mundial de 2010, ese que vio reinar a España. Los temas -Messi y el Pibe de Oro, Julián, Scaloni o Lamine Yamal- son múltiples, aunque ninguno tan importante como para tomarlo demasiado en serio. Porque esto es solo un juego en torno a un balón de fútbol, y ese no debería mancharse… Tampoco reducirlo simplemente a debates superficiales, comparaciones vacuas o preguntas sin respuestas, por nimias y mal formuladas. Por eso el Profe toca dimensiones filosóficas, antropológicas y sociológicas. Porque el fútbol lo merece. Quizás más que nada. Hoy, ahora y siempre son necesarias las dudas más que las certezas. Para que la ensalada no termine por devorar el solomillo. Tampoco los números a la alquimia. -¿Le gusta el fútbol de hoy? -No. En general no me gusta. Veo solo algunos partidos, muy pocos. Los de la Champions, pero ya en las eliminatorias finales. Cuando quedan muy pocos equipos, y son esos pocos solo porque tienen a los mejores futbolistas. Nada más. Del resto no, porque se ha deteriorado mucho. -¿En qué sentido? -Yo el fútbol lo concibo como un argumento cultural y formativo. Algo ligado al arte. El tema es que hoy se ven menos artistas y muchos más atletas. Me acostumbré a otro tipo de deporte. Lo que veo hoy ya lo vi, mientras que lo de antes no lo veré jamás. Han cambiado los hábitos sociales y las urgencias. Ya lo decía César Luis Menotti cuando estaba en Barcelona, sí. Antes las urgencias eran históricas, mientras que hoy están todas ligadas al gran negocio. -De los pocos artistas que ve, ¿Quién le seduce? -Quien más, aunque aún es muy joven, es Lamine Yamal. Una gran esperanza para los chicos que comienzan. No sé si la naturaleza será generosa con él, pero apunta muy alto. Yamal interpreta el fútbol de una manera especial. No le veo al 100%, y es una lástima porque me gustaría que hiciera un gran partido. En términos de competencia… Mira, te diré algo… Es algo perverso. -¿Por qué? -La competencia te obliga a ser mejor que el otro. Ese no debería ser el éxito, al menos en el fútbol. Para mí es dar lo máximo como jugador, como padre, hijo… Como todo, sin mirar otros puntos de referencia. Para mí, Yamal es uno de los pocos por los que merece la pena invertir noventa minutos en ver un partido. Sin duda. Hablo por mí, lógicamente. Regala espectáculo. -Palabras mayores si esto viene de usted, quien tuvo tantos años cerca a Maradona. -¿De verdad? Quien no lo crea es porque antepone al amor por el fútbol otros ingredientes relacionados con el nacionalismo, la rivalidad y tal. No entiendo que haya gente del Madrid, por poner un ejemplo, que se alegre si se pierde un clásico por lesión. Insisto… No lo entiendo. Yo no pienso así. Me gusta disfrutar de los mejores en el campo. También ganar al rival con sus primeros espadas sanos. Eso me sirve para el orgullo, para el crecimiento personal. -Hoy prima la dictadura de la victoria. Por cierto, a nivel antropológico-filosófico, sin ceñirnos solo al fútbol, ¿qué le parece esta selección argentina? ¿Y la española? -No sé… Dentro de lo que hay sí me parece competitiva la Albiceleste. Hoy son casi todas así, salvo España. Ella es diferente, porque dejó de ser toro para convertirse en torero. ¿Conoces esta historia? Me la contó Menotti, quien estaba cenando con Luis Aragonés un día. Entonces, Aragonés le reconoció su duda respecto a España. «¿Qué tengo que hacer, César?». -¿Qué respuesta le dio? -La que te dije. Le animó a decidirse entre una España toro o torero. Ya sabes, o la furia roja o lo que introdujo él, con el balón y demás. Lo entendió tan bien, el gran Luis, que puedes ver los resultados arribados después. Un Mundial, dos Eurocopa. Dejó las bases para quienes vinieron luego. España, su historia, está ligada al arte, a los grandes poetas y escritores que tanto admiro. -¿Quiénes son? -Rafael Alberti, Lorca, Serrat en la música… Tuve la suerte de conocerle, ¿sabes? Insisto con lo de la frase de Menotti, quien me abrió una ventana de luz. Ojalá que todo el mundo jugara como España. Para eso es necesaria una visión más universal, menos fanática. Mi lugar en el mundo es el mundo mismo. Soy argentino porque mis parientes vinieron de España e Italia. De lo contrario… El fútbol se usa hoy para dividir. Odio y discriminación son combustibles que necesita el sistema para el gran negocio. Un abrazo mundial no vende. El poder es perverso, y eso no le vale. -También le interesa la comparativa. -No, ni siquiera eso. Le interesa la insensibilidad, la discusión. Que no se desarrollen el respeto y la solidaridad. Tampoco la generosidad. Prefiere el odio, el chovinismo, lo tribal y primitivo. Eso tiene buena prensa. -Esta Argentina es un clan hermético y cerrado. Tiene una misión clara. Esto dijo Antonio Conte hace días en una entrevista concedida a la Gazzetta dello Sport. «Scaloni ha involucrado a los fieles de Messi. Futbolistas que han antepuesto el amor por Leo a sus ambiciones personales». ¿Está de acuerdo? Tengo la sensación que Leo ha mutado en Diego, en el sentido de líder carismático, condottiero… Personalidad más exuberante, más rebelde y menos taciturno. Hay jugadores (Rodrigo De Paul) que dejan la élite europea para marchar a Miami. Para estar con él. -Antropológica y sociológicamente, hablamos de la evolución humana. Yo tampoco soy el mismo. Verás, conocí a Leo cuando tenía veintiún años… Hoy, por fin, parece haber encontrado una serie de argumentos para motivarse. Sobre todo, para ser el líder que todos reclamaban siempre. Hay un lado oscuro en todo, y éste destila perversión e hipocresía. -La admiración, egoísta, está ligada a la victoria. Antes decían que era un pecho frío, que no cantaba el himno y era mucho mejor en el Barça. Una cantidad de estupideces tremendas. ¿Cómo no va a jugar mejor allí? Entrenaba con sus compañeros a diario. Eran estrellas. Además, le dirigía un tal Pep Guardiola, quien extrañamente ha sido clave en las victorias mundiales de España, Alemania, repletas ellas de futbolistas de Barça y Bayern… Ahora, Inglaterra que llega donde hace muchos años soñaba… También ahí dejó su marca. No es casualidad. Volviendo al tema… Leo era muy criticado. También Di María y el mismísimo Lionel Scaloni lo fueron. Messi también cumplía años hace lustros, pero nadie se enteraba. Ha cambiado todo. -¿Hoy cómo es? -Todo el mundo enciende una velita en su casa cada vez que los cumple. La hipocresía es tremenda, y está ligada al resultado. De haber perdido, él sabe perfectamente que no habría podido volver a Argentina. Él no es tonto. Lo sabe perfectamente. -¿Cree que es feliz ejerciendo de líder? -No lo sé. Quizás, en su interior prefiera pasar desapercibido, pero lo empujaron tanto que terminó por aceptar ese rol. Ahora bien, no niego que esté cómodo. Ser reconocido es placentero, por supuesto. Esto también es verdad. -Marco Tardelli (ex defensor de la Juve, campeón del mundo en España’82) dijo esto en la RAI. «No voy a comparar a Maradona con Messi, porque a Diego no le respetaban ni tutelaban los árbitros». -Huyamos de las comparaciones. Los mejores hay que disfrutarlos, también en la vida. Soy heterosexual… ¿Por qué comparar a Sofía Loren con Marylin Monroe? Las dos. Mira, Maradona, Pelé, Cruyff, Di Stefano, Garrincha, Ronaldinho, Zidane, Lamine… Hay que trascender las nacionalidades. Una vez, cuando vivía en Nápoles, me preguntaban si era mejor Pelé o Maradona. Yo, como respuesta, planteaba esta pregunta: «¿Qué pasaría si Maradona fuera brasileño y Pelé argentino?» Son estupideces, y tienen que ver con la debilidad del carácter. Esto ayuda al morbo, al negocio. Yo puedo decirte quién me gusta más, y no quién es mejor. Pelé, Cruyff y Maradona, por ejemplo, ¿qué habrían hecho en el Barça de Pep? ¿Y los otros en el Nápoles de Diego o el Santos de O Rei? Cuando ciertos periodistas emiten sentencias taxativas como «es el mejor de la historia», mi pregunta es: «¿Han vivido 130 años para afirmar eso?» Para decir estupideces hace falta estúpidos, y los boludos están en todo el mundo, como las hormigas. -¿Lo decía Menotti? -Sí. La mayoría se encuentran en el periodismo deportivo. -Como en el final de Con faldas y a lo loco (Billy Wilder), «Nadie es perfecto». Por cierto, cuénteme cómo fue su primer encuentro con Andoni Goykoetxea. De alguna manera le agradeció lo sucedido, y es que eso le llevó a Diego. -Estaba con Menotti y Ángel Cappa en el restaurante María, cerca del Camp Nou. Era invierno. Llovía muchísimo. Aparecen dos tipos grandotes con un enorme abrigo de cuero empapado. Abrazan a Ángel, quien me los presenta. Efectivamente, le confesé esto: «No sabes el tiempo que esperaba este momento para agradecerte lo que hiciste por mí». Me miró muy sorprendido, porque no sabía nada. César se reía… Terminamos contándole todo. Desgraciadamente, sin esa entrada, yo no estaría aquí ahora hablando contigo. Todo gracias a Diego. -Schuster, Maradona, Laudrup, Messi… Siempre se dijo que el Barça no supo tratar a sus estrellas. No sé si, a veces, resultó más bien lo contrario. Es decir, que ellas no se comportaron del todo bien con el club, tomándolo como rehén. Messi, por ejemplo, cada año pedía renovaciones de contrato. Sin que suene a demagogia, tengo que decir que en Italia hubo otros cracks (Del Piero, Buffon…) que se quedaron en Serie B con la Juve, el club de sus vidas. -La sociedad ha cambiado. Antes había valores que hoy no existen. El respeto, la nobleza, la generosidad… Hoy, siguiendo el alineamiento consumista del capitalismo, funciona el tener y no el hacer. Es una trampa. Una sociedad así es inviable, por eso más que nunca -para mí- entrenar es educar. ¿Cuántos entrenadores les regalan, exigen o aconsejan a sus chicos libros de profundo contenido humanístico? No sé, leer poesías humanistas. No, porque el sistema los quiere estúpidos, egoístas, vulgares y groseros… Para poder manejarlos. Aquí me viene, como decía Hegel, la dialéctica del amo y el esclavo. Es tan importante… Y yo me incluyo porque llevo medio siglo en el fútbol… No sé, eso me llevó a viajar a Europa en 1983. Llegué a Barcelona, porque quería ver a un club de élite del que tanto se hablaba y poco se veía al no haber imágenes… -El Flaco tuvo que ver en su viaje. Usted quiso liberarse de la alineación (del amo) mediante del trabajo. -Claro. Menotti decía que el fútbol tenía que servir como una fantástica excusa para ser feliz. Ganar es importante, pero mucho más son los medios para obtener los fines. Si no rescatamos eso, estamos perdidos. Vamos a seguir en el circo de los jeques árabes y este monigote de Gianni Infantino. Se cree poderoso, con mucho dinero… En realidad, se trata de un esclavo sumiso de Donald Trump, uno de los mayores genocidas de la humanidad en los últimos cincuenta años. El fútbol está siendo usado por el sistema como opio del pueblo. Ha sustituido a la religión. El ‘establishment’ reclama violencia. No quiere que un argentino se abrace con un brasileño. Más bien que lo odie. Es una conducta adolescente que el fútbol perpetúa sin parar. En Argentina, en España… River contra Boca, Independiente a la guerra contra Racing, los del Madrid que pretenden aplastar a los culés, y al revés. Luego, en la selección, todos juntos. Son marionetas del sistema. Mira, cuando me enteré que la FIFA iba a tener varias varas de medir con EE.UU. y Rusia, excluida de Qatar por haber invadido Ucrania… De lo que por supuesto estaba de acuerdo… -¿Usted habría impedido jugar a los americanos? -Por supuesto. EE.UU. es también un país que invade a otro, que se mete en la casa del vecino para secuestrar al presidente, elegido democráticamente… Aquí, dejemos a un lado la ideología… Un país, USA, que está amenazando con invadir y hacer pedazos a Cuba para perpetuarse en el poder… Es lo último que le queda a ese pueblo. Sí, apostarlo todo a la guerra, lo emocional, la carga de cañones. Cuando me enteré, prometí que no vería ningún partido jugado en suelo americano. Por eso tampoco atenderé la final. Me cabrea muchísimo, y la culpa la tienen los jeques árabes y Trump. Exacto. -Los jugadores miran para otro lado. -Por una vez deberían ponerse los pantalones largos. Animarse a hacer lo que dijo Diego en el 86, es decir, formar un gran sindicato de futbolistas. Hoy, estos, bailan la música que dicta el poder. Todos pueden poner su granito de arena, y no quiero marcar a ninguno, faltaría más. A mí, cuando me llaman para preguntar, digo mi opinión sobre el fútbol, y no lo que quiere el poder. Éste quiere hacerme estúpido. Convertirme en oveja del rebaño. -Maradona atacó mucho a la FIFA. Entonces estaba Blatter. En el documental de Emir Kusturica, dijo que sin cocaína… Bueno, usted sabe qué dijo. -A Diego le recordé varias veces que cometió un error. Sí, el de conformarse con ser el mejor del mundo. Únicamente con eso. -No es poco. -Para él sí, porque le llevó poco tiempo. No tenía apenas que esforzarse. El éxito es dar lo máximo de uno mismo. Tardar en saciarse. No fue su caso. Fue solo el mejor del mundo, pero después ¿qué? Es paradójico, pero ahí radica la gran diferencia con Leo Messi. -Al final hemos caído en la comparación. Era inevitable. -Hoy él tiene un permanente deseo de superación. Sobre todo, consigo mismo. Cada partido piensa sin parar, mientras camina. Por eso lleva veinte años al máximo nivel. Ese es el verdadero éxito, también en la vida. No sé dónde habrían llegado Pelé o Diego. La lucha y constancia son claves. Bajo la premisa de los valores tantas veces subrayados durante nuestra charla. Eso sí. -Maradona, ya sabemos, tiene muchas manchas en su expediente. Tanto en su vida privada como deportiva. Usted prefería, de hecho, al Diego humilde, mientras que condenaba al Maradona famoso, casi convertido en producto de los ‘mass media’. En fútbol, según sus valores, el gol con la mano es punible. -Es una porquería. Una trampa, y no se puede considerar un éxito. Creo que fui uno de los pocos argentinos que se lo dijo en la cara. Además, esos futbolistas ingleses no tenían nada que ver con Las Malvinas. Yo le recordé que no era tan débil como para hacer o legitimar una trampa. Son valores que hay que transmitir, pero a quien manda no le interesa. -El sistema engaña. Julián Álvarez, mientras peor juega, más engorda el precio, pero dejemos estrictamente el tema deportivo-económico. Última cosa: ¿Sabe quiénes son Jorge y José Mas? Los propietarios del Inter Miami, comprado en 2021. De alguna manera prodigan un mensaje de anticastrismo histórico que combate al socialismo tropical. Representan el capitalismo y la globalización, la antítesis de la Cuba de Fidel, con no pocos episodios oscuros. ¿Cree que Messi es usado para homologar y hegemonizar una idea? Esto aparece en el libro de geopolítica y fútbol titulado: El gran juego (editorial Altamarea). -Por supuesto que sí. Bien, hemos llegado hasta aquí. Nadie, creo, se lo dijo a Leo. Nadie lo alertó de esta historia. Yo la sabía perfectamente, y lo habría hablado con Diego si él hubiera estado en ese lugar. -La cara es Beckham, pero detrás hay más. -A Maradona le habría dicho que los propietarios de ese club son de los más canoso. Su padre fue socio de Orlando Bosch y Luis Posadas Carriles (militares anti castristas y ex agentes de la CIA, de origen cubano) … Sí, cuando pusieron la bomba (1976) en el avión de Cubana de Aviación. Murieron 72 personas. Entre ellos estaba el equipo juvenil cubano de esgrima. Lástima que nadie le dijera eso a Leo Messi. No sé si habría ido allí, porque hubo otros clubes estadounidenses interesados en el fichaje. Nadie se lo dijo, y bueno… Hay quien piensa que se equivocó yendo a Miami, pero eso al poder no le importa nada. Al poder le importa que Messi esté con ellos para seguir imponiendo determinados órdenes y privilegios.