
La declaración voluntaria de Víctor de Aldama, en su segunda comparecencia como testigo, este miércoles, dentro de la pieza secreta que investiga los pagos en metálico del PSOE, ha profundizado en lo que el empresario adelantaba al magistrado instructor Ismael Moreno –y al fiscal Anticorrupción, Luis Pastor– durante su primer interrogatorio.
Por El Debate
El sobre que le entregó Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, contiene las claves de una la operación valorada en seis millones de barriles de crudo Boscán, procedentes de la empresa estatal PDVSA, valorados en 250 millones de euros, y el papel activo de José Luis Rodríguez Zapatero como el interlocutor que habría tomado el control de las gestiones cuando el propio Aldama perdió el mando de la negociación.
Según el relato del comisionista, que coopera con la Justicia en el escalrecimiento de las causas de corrupción que salpican al Gobierno y al Partido Socialista, se habrían anticipado unos cinco millones de euros a través de una cuenta rusa, supuestamente controlada por el entorno del expresidente, en una operación quedaría vinculada, en último término, tanto a la financiación de la ‘caja B’ de Ferraz como de la Internacional Socialista que preside Pedro Sánchez.
Una descripción que hace unas horas Aldama ratificaba en la Audiencia Nacional y en la que, además de la descripción pormenorizada de la presunta trama que salpica al PSOE y a su secretario general, «aportaba» nuevas evidencias, según ha podido conocer El Debate, que serán «contrastables» de manera objetiva, llegado el caso, a través de las correspondientes comisiones rogatorias y de las pesquisas que mantiene abiertas, aunque cada vez más avanzadas, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.
Así las cosas, a comienzos de esta semana y ante las sospechas de que el empresario podía sentarse de nuevo ante el juez Moreno, como ha terminado sucediendo, se precipitaba el anuncio de la querella que «la dama», Delcy, presentará contra Aldama en nuestro país, de la mano del exmagistrado Baltasar Garzón, inhabilitado por prevaricar.
Un movimiento con el que la guardia pretoriana de Sánchez trataba, sin éxito, de disuadir al comisionista en su empeño no por colaborar con la Justicia, sino, en concreto, por ampliar los hilos que conectan toda una era política, iniciada por Zapatero y culminada por Sánchez, con el dinero opaco del chavismo, entre otros.
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