La XIX Puig Vela Clàssica Barcelona terminó este sábado dejando una nueva estampa de navegación clásica en las aguas de la ciudad condal donde volvieron a convivir embarcaciones centenarias con proyectos recién botados, unidos por una misma pasión: mantener viva la historia de la vela. Durante dos jornadas, más de cuarenta barcos ofrecieron una imagen difícil de igualar, navegando bajo aparejos que representan más de un siglo de evolución náutica. Tras una primera jornada completamente frustrada por la ausencia de viento, el levante apareció a tiempo para permitir la disputa de las dos pruebas restantes y decidir el palmarés de una de las grandes citas mediterráneas. En la categoría de los Big Boats, el protagonismo fue para el Hallowe’en, uno de los grandes iconos de la flota internacional. El elegante diseño firmado por William Fife acabó imponiendo su regularidad para hacerse con la victoria final, superando al Cariad, vencedor de la primera prueba, y al veloz Cambria, que volvió a ser uno de los barcos más rápidos sobre el agua, aunque sin encontrar la recompensa definitiva en el tiempo compensado. La flota de Clásicos también dejó una magnífica demostración del equilibrio existente entre embarcaciones históricas. El Yanira, patroneado por Jan Heuninck, supo construir su triunfo desde la constancia para terminar llevándose el título de Clásicos 1 por delante del francés Eugenia V, brillante ganador de la primera jornada. En Clásicos 2, el británico Clarionet, de Andrew Harvey, confirmó el excelente nivel mostrado desde el inicio del campeonato y no dio opción a sus rivales. Entre los Classic IOR volvió a destacar el Odysseus, de Juan Meseguer. El barco del Real Club Náutico de Barcelona confirmó las buenas sensaciones ofrecidas desde el primer recorrido para conquistar el campeonato por delante del francés Algol V. La igualdad fue la nota dominante entre los Época Bermudiana, donde el Varuna VII terminó adjudicándose una de las categorías más competidas del campeonato. Muy distinto fue el desarrollo entre los Época Cangreja. Sus aparejos tradicionales volvieron a sufrir especialmente en los recorridos de ceñida, pero el Le Temps Perdu, de Nelson Hausmann, confirmó su superioridad para llevarse el triunfo final. La categoría Modern-Classic volvió a demostrar que la vela clásica también sabe mirar al futuro. El alemán Legolas dominó con autoridad una flota en la que destacó igualmente el estreno del Victoria, un singular proyecto botado este mismo año que reinterpreta con materiales y tecnología actuales las líneas del legendario Q7 Falcon de 1926, tendiendo un puente entre la tradición y la innovación.