Juan Ayuso: «Cada vez pienso menos en la desesperación para que suceda a Induráin»

Este sábado da comienzo el Tour de Francia 2026, con Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard como grandes favoritos, pero una joven figura emerge entre tanta estrella. Se trata de Juan Ayuso (Barcelona, 2002), la gran esperanza del ciclismo español, huérfano de grandes referentes. Ayuso asume los galones de líder absoluto del equipo Lidl-Trek. Atrás quedaron los días de compartir lideratos restrictivos en el UAE Team Emirates. La escuadra estadounidense ha diseñado un potente bloque a su entera disposición, rodeándolo de lugartenientes de lujo en la montaña como Mattias Skjelmose y Carlos Verona. Su rol es claro: ser la punta de lanza de un proyecto multimillonario que busca asaltar la clasificación general frente a los grandes colosos del pelotón mundial. Las opciones de Ayuso en este Tour están respaldadas por su innegable calidad y una preparación minuciosa. Tras superar contratiempos físicos en primavera, el ciclista alicantino demostró un gran estado de forma con su reciente podio en el Tour Auvernia-Ródano-Alpes. —Comienza el Tour. ¿Cómo llega a la ronda francesa y con qué ambición? —Con muchísimas ganas. Además, empezar en Barcelona es un plus. En la presentación del equipo ya vi que la gente está muy volcada y tiene ganas de Tour. —¿Cuántas veces ha soñado subiendo al podio en los Campos Elíseos? —Esa es la ambición. Yo creo que es un objetivo ambicioso pero realista. De todas formas, la verdad es que no estoy muy obsesionado con el resultado. He disfrutado mucho el proceso de preparar esta carrera. He tenido muchos inconvenientes, llamémoslo así, en estos últimos meses, y estoy contento de haber sacado mi mejor versión para llegar aquí en buena forma. —¿Disfrutar más que ganar? —Quiero seguir con la mentalidad de disfrutar cada día y disfrutar la experiencia de este Tour. Es la primera vez que voy a disfrutar con tranquilidad, pero no hay que olvidar el objetivo, que es el podio. —Pasar de la estructura del UAE Team Emirates, con Pogacar, a liderar un proyecto lo cambia todo. ¿Cómo se le ha planteado el rol de líder absoluto? —Tenemos un bloque superfuerte. Todos los corredores han demostrado por qué están aquí y creo que yo me tengo que aprovechar de ello, de saber que tenemos un equipo tan fuerte. Y esto pasa por demostrarlo ya este sábado, que va a ser muy importante. —Todos van a trabajar para usted… —Bueno… También está Mads Pedersen y vamos a ir a por el maillot verde, que premia la regularidad otorgando puntos a los primeros en cruzar la meta y los esprints intermedios de cada etapa. Eso a mí me libera también de bastante presión o estrés. Tener a otro líder apuntando a otro objetivo importante… —Hablando de presión, ¿es consciente de la expectación que genera y la búsqueda desesperada de la afición de un sucesor para los grandes mitos del Tour, como Delgado o Induráin? —La verdad que cada vez pienso menos. En los primeros años sí que me dejaba llevar un poco más, pero ahora ya no. He estado en Andorra muy a mi bola, con el equipo hemos estado en una burbuja y la verdad es que no lo piensas. Luego, cuando llegas aquí, la prensa, la gente, todo… te empiezas a dar cuenta de las sensaciones que hay. Pero últimamente estoy viviendo muy tranquilo y la verdad es que ni lo pienso. —Empieza corriendo en casa y el Lidl-Treck es uno de los favoritos para esta contrarreloj por equipos. ¿Se ve ya de amarillo? —Es el sueño de cualquier niño pequeño y creemos que es posible. Es una oportunidad muy buena para conseguirlo. El equipo ha trabajado muchísimo de cara a esta disciplina y tenemos un grupo superfuerte. Estamos seguros de que vamos a ser competitivos, luego la victoria se decidirá por pequeños detalles. Esperemos que esos pequeños detalles nos caigan a nosotros. Viendo el recorrido y viendo el nivel que hay, las diferencias entre los primeros van a ser bastante pequeñas. Pero sería un sueño poder ganar este sábado. —Sería una gran manera de comenzar. —Sí, claro. Nosotros creemos que es posible. Para eso también el equipo ha invertido tanto tiempo en hacernos mejorar tanto en esta disciplina. Y es un poco el deseo que tenemos, que se vea el resultado de todo este trabajo. Y poder vestir el amarillo, ya sea yo o cualquiera de mis compañeros. Si nos sale una buena crono estamos seguros de que vamos a ser competitivos y que hay una opción de poder luchar por la victoria. —España pendiente de Ayuso. —Tampoco estoy obsesionado, es un estrés extra. Daremos todo lo que tenemos. Estamos confiados porque hemos hecho mucho trabajo preparando esta contrarreloj por equipos, aunque seguramente también pasen cosas que estarán fuera de nuestro control. Lo único que podemos controlar mañana es lo que vamos a hacer nosotros. —¿Qué le parece el recorrido? ¿Favorable? —Sí. Tiene un poco de todo. Está la crono, en la que al principio hay que usar a los tíos grandes, pero luego tienes los dos repechos finales que pueden marcar diferencias entre los escaladores. Es un recorrido bastante equilibrado. Nos hubiera gustado que hubiera sido más largo porque ahí deciden más las piernas que los pequeños detalles. —Insiste mucho en los pequeños detalles… —Sí y los hemos trabajado. Las curvas… para conseguir lo que nosotros llamamos segundos gratis. —¿Qué etapas tiene marcadas en rojo, aquellas que piense que pueden ser su gran día? —Hemos visto casi todo el Tour y lo conozco más o menos. Las etapas que nunca había hecho las fuimos a ver con el equipo y las que no, ya las habíamos hecho en otras ediciones o en otras carreras. Primero, sobrevivir un poco los primeros días, que van a ser los más caóticos, y luego intentar una buena etapa en Tourmalet. Lo de Joux Plane después del día de descanso va a ser importante, y sobre todo, a partir de la etapa 14, que es que la que fuimos a ver con el equipo. Ahí yo creo que empieza el Tour (risas), aunque para que empiece el Tour primero hay que sobrevivir otros 13 días primeros, así que… —La contrarreloj individual también le puede marcar, ¿no? —Sí, también. Pero antes está Col de la Loze, que lo hicimos en Dauphiné, que ya es un puerto de entidad, y el día antes también es durísimo. —El ciclismo actual se define por ritmos endiablados desde la primera semana. ¿Cómo se plantea estas tres semanas del Tour? —Espero ir mejorando a lo largo de las tres semanas. Tal como está diseñado el recorrido me beneficia que la dureza esté al final. A lo mejor luego estoy muerto en la tercera semana y no sirve de nada, pero creo que puedo ir a más. A pesar de los contratiempos que he tenido, estas últimas doce semanas han sido bastante buenas. —Es un Tour de grandes nombres. ¿Ser el tapado puede jugar a su favor, además de no tener tanta presión como los grandes favoritos? —Por una parte, sí. Las responsabilidades y el peso de la carrera lo tienen que llevar otros equipos, no nosotros. Mi carrera es bastante simple: seguir a UAE, Visma… y ver qué plantean ellos. Creo que el que pueda aguantar a Tadej Pogacar será el que esté en el podio. Por eso, en las primeras semanas hay que sobrevivir y luego, cuando llegue lo realmente duro de este Tour, ver dónde estamos y qué se tiene que hacer. —Ha mencionado a Pogacar. ¿Es imbatible? —Yo creo que todo el mundo es accesible, pero en estos últimos años Tadej ha demostrado que es el claro favorito. Tenemos que usar eso en nuestro beneficio porque, obviamente, tienen que ser él y su equipo quienes lleven la responsabilidad, tienen que ser ellos quienes controlen, quienes trabajen, quienes asuman todo el peso de la carrera y nosotros, aprovecharnos de ello. —Hay una hornada de jóvenes prometedores, entre los que está usted. ¿Se ven con opciones de pelearles la victoria a Pogacar o Vingegaard? —Como vimos en Dauphiné, los tres primeros de la general también lo fuimos en el maillot blanco, que premia a los jóvenes. Es un poco la tónica del ciclismo ahora, pero especialmente Tadej sigue estando muy por encima de cualquiera de nosotros. —¿En que escalón se colocaría usted? —La verdad es que no lo pienso. Está claro que Tadej está un poco por encima de todos, pero a partir de ahí el podio está bastante abierto. No recuerdo un año donde haya tanta gente de tanta calidad disputando estar entre los ocho mejores. Va a ser muy difícil estar en el podio de París, pero obviamente pienso que lo puedo conseguir porque, si no, no estaría aquí. —Se habla mucho de la general, del podio, pero ganar etapas con el equipo que tiene también será un objetivo. —Sí, sin duda. Pero cuando disputas la general es un poco más difícil porque tienes que ganar a corredores como Tadej, como Vingegaard… y entonces siempre es más complicado. Pero creo que hay etapas para ello, sí que se puede dar y es un sueño que, evidentemente, tenemos. —¿Cree que puede haber diferencias ya esta próxima semana? —Sí, sin duda. Pero por otro lado no pienso que sean decisivas. No obstante, es mejor empezar ganando tiempo contra tus rivales que perdiéndolo. —Hablaba antes de los inconvenientes que ha tenido este año, con caídas. ¿Llega liberado a este Tour? —Sí. Cuando te pasan estas cosas piensas: ‘¿por qué otra vez a mí?’. Como a cualquier persona cuando no le sonríe la suerte. Pero por otro lado también pienso que al final todo es un proceso, que esto no es un camino de rosas. Además, luego cuando llegan los buenos momentos se valoran mucho más. Espero que este julio sea un buen momento y pueda valorar todos los malos tragos que he tenido en estos últimos tiempos. —¿Es feliz? ¿Está en plenitud? —Cada vez disfruto más el proceso porque lo que son las carreras y los resultados no los puedes controlar tanto. Trato de que mi felicidad no dependa tanto de lo que pasa en una carrera y procuro encontrarla dando la mejor versión de mí cada día. Es la filosofía que he tenido este último año, desde que te van pasando todas estas cosas. Pero también es parte de la vida.

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Author: Pablo Perez