
El costo de la migración venezolana, estimada en ocho millones de personas, se ha medido principalmente en términos sociales, demográficos y económicos durante los últimos años. Familias separadas, universidades que perdieron profesores, hospitales con menos médicos y millones de personas buscando oportunidades fuera del país.
Por Raylí Luján | Bloomberg
Sin embargo, los terremotos del 24 de junio añaden ahora otra dimensión a esa factura: la capacidad del país para reconstruirse. Levantar viviendas, hospitales, escuelas, carreteras y sistemas de agua requerirá no solo miles de millones de dólares, sino también el capital humano que Venezuela perdió durante más de una década de crisis y emigración.
Las primeras evaluaciones de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (Undrr) estiman que los daños físicos directos provocados por los terremotos ascienden a unos 37 mil millones de dólares, de los cuales alrededor de 24 mil millones corresponden a edificaciones y 13 mil millones a infraestructura.
La evaluación no incluye las pérdidas económicas indirectas ni el costo definitivo de la reconstrucción.
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