Resulta paradójico que la semana que aupó al estrellato de la UFC a Conor McGregor por primera vez, sea la que, al mismo tiempo, ha terminado por romperle . Una International Fight Week (IFW) que le entregó en primer lugar la condición de campeón y que ha acabado por maltratarle con tres lesiones que han dejado su carrera pendiendo de un hilo. La semana más trascendente del año en la promotora ha sacudido de forma incontestable al mayor icono de la misma. Lo que es la vida. La International Fight Week está marcada en el calendario por todos los amantes de las artes marciales mixtas (MMA). Durante esa semana, los fanáticos viven una experiencia irrepetible con diferentes acontecimientos que sirven de aperitivo para el evento del sábado, el más importante del año en la compañía. Es el momento de llenar el T-Mobile Arena de Las Vegas de aficionados para presenciar el enfrentamiento entre las mayores superestrellas de la UFC. Y eso siempre ha sido sinónimo de Conor McGregor . Sin embargo, el mes de julio no ha tratado de la mejor manera a The Notorious. A pesar de premiarle con convertirse en campeón interino del peso pluma con la victoria ante Chad Mendes en 2015, la IFW ha golpeado al dublinés con tres varapalos de forma consecutiva que lo han acercado al retiro y han apagado una luz que la propia semana más importante de las MMA creó. Tres veranos. Tres lesiones. Tres International Fight Week. Puede parecer una casualidad, pero pocas trayectorias recientes esconden una coincidencia tan llamativa. El mayor escaparate de la UFC se ha convertido en el escenario donde el cuerpo de su mayor icono ha dicho basta una y otra vez. 10 de julio de 2021. UFC 264. Conor McGregor buscaba desempatar su enfrentamiento contra Dustin Poirier después de haber sido noqueado por primera vez en su carrera unos meses antes en el segundo combate de la trilogía. El irlandés ya sabía lo que era reponerse de una derrota dura, ya que hizo lo propio frente a Nate Diaz en la revancha, y quería resarcirse de aquel tropiezo de la manera más espectacular posible para volver a dejar boquiabiertos a los fanáticos de las artes marciales mixtas . The Notorious llegó a la ‘Fight Week’ (semana de pelea) con una actitud totalmente diferente a la de unos meses atrás en su anterior combate con The Diamond (apodo de Poirier). El irlandés regresó a su figura de ‘trash talker’ (hablar basura) en una rueda de prensa donde casi llegan a las manos antes de subirse a la jaula. McGregor no paraba de desprestigiar la victoria del estadounidense y referirse a la misma como «un día de suerte». La expectación era máxima. Las Vegas vivía la primera noche de la UFC con el aforo completo desde la llegada del COVID-19. Dos leyendas frente a frente para desigualar el marcador entre ambos. Sin embargo, la pesadilla de la International Fight Week iba a dar la primera puñalada a la mayor leyenda de la historia del deporte. The Notorious se fracturó la tibia y el peroné en una lesión escalofriante que hizo que el árbitro tuviera que parar la contienda en el primer asalto . El cuerpo dijo basta por primera vez. La imagen de Conor tirado en el octágono gritando de dolor mientras insultaba a Poirier se convirtió en uno de los momentos más recordados en la historia de la compañía, pero ya mostraba el principio del fin del mayor icono de la UFC. La recuperación fue más lenta de lo esperado. Mientras la promotora de Dana White no paraba de fabricar superestrellas, Conor McGregor continuaba con una puesta a punto que no tenía fecha de regreso. Una vez recuperado físicamente, el irlandés perdió el norte mentalmente. McGregor cayó en una espiral de excesos que comenzaron a llevarle por el mal camino. Drogas, alcohol, fiestas e incluso problemas judiciales que daban por casi acabada la carrera profesional de The Notorious . No obstante, el dublinés, una vez más, se repuso a todo y quiso regresar. McGregor hizo su primera aparición en 2024 como entrenador del reality ‘The Ultimate Fighter’ junto a Michael Chandler. Históricamente, los ‘coaches’ de este programa acababan por enfrentarse finalmente en el octágono de la UFC y esta vez no iba a ser diferente. Dana White anunció el enfrentamiento para que tuviera lugar en la semana más importante de los deportes de contacto, la International Fight Week. De nuevo, la maldición sobre McGregor tenía algo que decir y se manifestó otra vez en forma de lesión. El irlandés se fracturó un dedo del pie a tres semanas del evento durante una sesión de entrenamiento, lo que provocó que se tuviera que cancelar el combate . El cuerpo del dublinés dijo basta una vez más. El regreso de la mayor superestrella de la historia de la promotora se alargó debido a un nuevo varapalo. Cinco años hubo que esperar para presenciar el retorno del hijo pródigo al octágono más famoso del planeta frente a Max Holloway en una revancha 13 años después. Pero ya nada era lo mismo. McGregor regresaba con 38 años a un entorno que ya apenas se parecía a lo que vivió años atrás. Nombres como Ilia Topuria o Alex Pereira se habían convertido en superestrellas y el modelo de PPV (pago por visión) que había liderado el irlandés, en este caso se encontraba anticuado. Aun así, la expectación volvía a ser tremenda con el retorno del rey . El destino llevó, una vez más, la vuelta a la acción de Conor a la International Fight Week. La semana más importante de los deportes de combate recibía con los brazos abiertos a su mayor icono. La narrativa construida era perfecta. El irlandés iba a regresar a la jaula tras dos lesiones para establecer ‘el mayor retorno de la historia’, definido por la propia UFC. A pesar de ello, la maldición tuvo que dar su estocada final. Conor McGregor se lesionaba del ligamento cruzado anterior de su pierna derecha en los primeros segundos de combate al lanzar una patada con salto hacia Max Holloway sin llegar a impactar, provocando que el combate se tuviera que detener sin ni siquiera haber impactado un golpe sobre el hawaiano. Otra vez el escenario de la IFW convertido en una pesadilla para el irlandés. Es probable que la historia recuerde a Conor McGregor por sus títulos, sus récords de audiencia y la revolución económica que provocó en la UFC. Pero al revisar su trayectoria aparece una curiosa coincidencia: las tres lesiones que marcaron el tramo final de su carrera llegaron durante la semana más importante para la compañía. La International Fight Week fue su primer gran escaparate y hoy también forma parte inseparable de su legado.