Las cinco claves que hacen soñar a España: del gran muro defensivo a no depender de las estrellas

España volverá a jugar en Los Ángeles, en donde eliminó a Austria en dieciseisavos, con la confianza por las nubes. La victoria ante Portugal no solo certificó el pase a los cuartos de final del Mundial, donde espera Bélgica el viernes, sino que confirmó la madurez competitiva de un equipo que tiene la sensación de que cada partido está mejor. La selección ha construido su candidatura al título desde la solidez defensiva, el excelente momento de Rodri, la capacidad de Luis de la Fuente para cambiar los partidos desde el banquillo, un bloque que compite incluso cuando figuras claves como Lamine o Pedri no brillan o están desaparecidas como Nico, la aparición de protagonistas inesperados y unos precedentes históricos que invitan al optimismo. Las grandes selecciones empiezan a construirse desde atrás. Y España lo tiene claro. Si la Eurocopa ganada en Alemania se hizo desde los extremos, en este torneo la apuesta es por la firmeza. Mientras otras candidatas viven pendientes de sus delanteros, el primer argumento del equipo de Luis de la Fuente está en la seguridad con la que protege su portería. Unai Simón atraviesa su mejor momento con la selección y acumula 579 minutos sin encajar un gol en un Mundial, un récord en el torneo que probablemente estará vigente durante muchísimo tiempo. La fortaleza va mucho más allá del portero. Aymeric Laporte y Pau Cubarsí forman una pareja de centrales que combina experiencia, jerarquía y una salida de balón impecable. El joven defensa del Barcelona juega con una serenidad impropia de sus 19 años, mientras Laporte aporta liderazgo y equilibrio. Se han impuesto con solvencia a todos los ataques que se han encontrado. A su lado, Pedro Porro o Llorente, por la derecha, y Marc Cucurella completan una defensa que apenas concede ventajas. Los datos hablan de esa sensación de dominio. España no solo es la única selección que todavía no ha recibido un gol en el torneo. Tampoco ha permitido más de una gran ocasión ni más de dos disparos entre los tres palos en ninguno de sus cinco partidos. Luis de la Fuente ha conseguido algo poco habitual en una selección plagada de talento, que todos se sientan importantes, jueguen mucho, poco o nada y que no haya gestos ni malas caras entre quienes están en las dos últimas categorías. El seleccionador conoce a buena parte de esta generación desde las categorías inferiores. Ese recorrido compartido le otorga una autoridad natural sobre los jugadores. Hay figuras en algunos de los mejores clubes de Europa que apenas han tenido minutos durante el Mundial y, sin embargo, el ambiente sigue siendo uno de los grandes activos del grupo. Y además el partido ante Portugal reivindicó al técnico. Dejó claro que no sólo es un entrenador de vestuario. También lo es de campo. «Soy paciente porque creo que la calma es poder. Para minimizar el riesgo de equivocarte hay que tomar las decisiones desde la tranquilidad», explicó tras ganar. Su lectura volvió a resultar decisiva. Se le reprochó quitar a Olmo, de los mejores y mantener a un desacertado Oyarzabal, pero la realidad es que modificó el encuentro desde el banquillo. Fabián, Ferrán Torres y Mikel Merino saltaron al campo y crearon la jugada del gol. El riojano demostró ser capaz de ganar partidos desde la banda. «Rodri es el faro de este equipo», resumió Luis de la Fuente tras la victoria ante Portugal. Y pocas veces una frase describe mejor la aportación de un jugador a un partido como la del madrileño al España-Portugal. El Balón de Oro de 2024 firmó una actuación descomunal. Recorrió 11,9 kilómetros, completó 106 intervenciones con balón, firmó un 94% de acierto en el pase y ganó todos los duelos que disputó. Fue mucho más allá. Era el duelo de los mejores centrocampistas del mundo. Pedri, Vitinha, Ruben Dias, Bruno Fernandes… La inteligencia táctica de Rodri se impuso. Nadie le discute ser, como dice su seleccionador, el mejor en el planeta en su puesto. España necesitaba al mejor Rodri para aspirar al título y el centrocampista ha aparecido justo cuando más lo necesitaba la selección. En el primer duelo ante Cabo Verde dejó alguna duda sobre su estado físico por un par de años marcados por las lesiones, pero su nivel en el torneo va hacia arriba. Un Mundial se puede ganar desde un jugador (Messi en Catar’2022) o desde un bloque. Y España aspira a hacerlo por la segunda vía porque dos de sus futbolistas más decisivos -Pedri y Lamine- no encuentran su mejor versión y otro, Nico Williams ha sido tragado por sus problemas físicos. Los del Barcelona, sobre todo el extremo, estaban llamados a ocupar portadas en el torneo, pero no ha sido así. El segundo apenas lleva un gol y cero asistencias. El primero ni eso. Eso sí, Lamine al menos condiciona al rival. Portugal modificó constantemente su estructura defensiva para doblar las ayudas sobre él. Esta situación abre un escenario inesperado. Cada partido aparece un nombre diferente para resolverlo. Muchos esperaban que Lamine, Pedri o Nico lideraran las estadísticas ofensivas. La realidad es otra. Mikel Oyarzabal es el máximo goleador del equipo con cuatro tantos y Marc Cucurella, un lateral izquierdo, lidera la clasificación de asistencias con tres pases. Y jugadores que salen del banquillo (como Merino o Fabián ante Portugal) o no llamados a ser titulares (Olmo y Baena) han tenido momentos brillantes y decisivos. Las estadísticas ayudan también a entender por qué crece la ilusión alrededor de La Roja. España llevaba sin superar una eliminatoria en un Mundial desde 2010. En 2014 se quedó en la fase de grupos y en 2018 y 2022 Rusia y Marruecos le mandaron a casa a las primeras de cambio. Por tanto, la última vez que alcanzó los cuartos de final de un Mundial terminó levantando la Copa Jules Rimet. Una curiosidad que también ánima. Allí también eliminó a Portugal por 1-0 en los octavos de final. Además, la selección parece imparable. Ha igualado una de las mejores rachas de toda su historia con 35 partidos consecutivos sin perder, un registro que solo había conseguido entre 2007 y 2009 y acecha la marca de Italia de 37 entre 2018 y 2021. Y, para acabar, hay que resaltar que los registros ofensivos alimentan el optimismo. España suma ya nueve goles en este Mundial, uno más de los que marcó durante todo el torneo de Sudáfrica. «Venimos a por la segunda estrella», dijo Rafael Louzán, el presidente de la Federación Española, en la inauguración de la Casa España de Dallas la víspera de medirse a Portugal. Hay razones para soñar.

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Author: Pablo Perez