El árbitro holandes Rob Dieperink ha muerto a sus 38 años, semanas después de ser retirado de la lista de los colegiados que debían arbitrar este Mundial de fútbol tras ser arrestado por la Policía británica, acusado de una agresión sexual que finalmente fue desestimada. Así lo ha confirmado la Federación Holandesa de Fútbol en un comunicado donde lamenta la pérdida de «un gran compañero» y mandan «mucha fuerza» a su familia, amigos y «todos aquellos que lo querían». El medio local ‘Tubantia’ citando al canal de crónica social RealityFBI, especula con la posibilidad de que Dieperink se quitara la vida este lunes en su docimicilio. Sin embargo, la Policía holandesa ha confirmado que ha abierto una investigación tras hallar un cuerpo sin vida en la misma calle de Borculo donde residía el árbitro, pero no ha proporcionado detalles sobre las causas de la muerte. El colegiado en activo, arbitró este sábado once de julio un partido amistoso entre el Go Ahead Eagles y el Apollon FC que terminó 3-0. Es decir, mantenía una condición física óptima y no se ha reportado que tuviera ninguna enfermedad. Dieperink fue acusado de tocamientos no deseados y de intentar atraer a un niño a su habitación de hotel antes del partido de la UEFA Conference League entre el Crystal Palace y la Fiorentina, en abril de 2026. Al terminar el partido la Policía británica lo arrestó y, posteriormente, la FIFA anunció que excluiría al colegiado de su lista de árbitros para los partidos del Mundial, sustituyéndolo por el francés Willy Delajod. Los agentes llevaron a cabo una investigación exhaustiva y revisaron todas las pruebas disponibles, incluyendo la recopilación de grabaciones de cámaras de seguridad y el examen de dispositivos digitales. Finalmente, concluyeron que no se habían alcanzado los requisitos probatorios y por lo tanto no se tomarían medidas contra Dieperink. Después de conocer la desestimación del caso, el árbitro holandés declaró al diario local ‘De Telegraaf’ que le entristecía mucho «haber sido acusado injustamente» y se sentía «decepcionado». Además, reconoció que había colaborado «plenamente» con la investigación policial y que fue «totalmente transparente con la FIFA, la UEFA y la KNVB».