Dos uniformados estadounidenses han muerto y un tercero permanece desaparecido después de ataques con misiles balísticos y drones lanzados por Irán contra una base en Jordania. Son las primeras bajas estadounidenses provocadas directamente por fuego iraní desde que Estados Unidos retomara los ataques este mes y elevan en gran medida la presión sobre el presidente Donald Trump, que ya daba a la teocracia por derrotada, mientras el conflicto entra en una nueva fase de ataques estadounidenses contra infraestructuras civiles y estratégicas. Quince soldados de EE.UU. han muerto en todo el conflicto, lo que le complica a Trump el argumento de que esta guerra estaba ganada y los iraníes no tenían capacidad de resistencia. Seis murieron el 1 de marzo… Ver Más