Los equipos con velocistas tenían la quinta etapa de este Tour como gran oportunidad para sus objetivos y la jornada de este miércoles fue sin duda la menos interesante de esta primera semana. Una invitación a la siesta: el francés Baptiste Veistroffer (Lotto-Intermarché) atacó en el primer kilómetro de la jornada y ningún ciclista más quiso acompañarlo. El pelotón le dejó marcharse hasta algo más de tres minutos, y desde entonces la carrera siguió ese guión hasta el final: el galo solo por delante, esforzado en una aventura que no inquietaba a nadie, y el grupo rodando sin tensión bajo un calor fuerte –aunque con algo de brisa– hasta el único puerto de la jornada (la Côte de Baleix, de tercera). No hubo demasiados incidentes reseñables hasta las cercanías de Pau, una meta clásica del Tour de Francia. (En algún momento se esperaba que el viento pudiese agitar la carrera, pero no sucedió). Alpecin-Premier Tech colaboró con Uno-X, el equipo del líder, en el control de la cabeza del pelotón; pensaba lógicamente en Jasper Philipsen, mientras Veistroffer continuaba con una ventaja muy manejable. Pocos argumentos deportivos más allá de la escapada solitaria y la conversación generalizada sobre el calor y la biografía del nuevo líder, Torsten Traein, que sobrevivió a un cáncer hace tres años y ya disfrutó de un liderato pasajero en la Vuelta Ciclista a España el año pasado. El ritmo se aceleró algo cuando quedaban 40 kilómetros, enjugando con rapidez la diferencia del animoso Veistroffer. Tres ciclistas se animaron a demarrar tras el puertecito (Fred Wright, Valentin Paret-Peintre y Kasper Asgreen), pero nada alteró el desenlace final: una ‘volata’ complicada por varias isletas y curvas que trajeron bastante picante a la lucha por la colocación tras un día muy plano. Se registró incluso una caída a falta de cuatro kilómetros que afectó al líder e hizo perder unos segundos a varios corredores. Philipsen era el gran favorito, pero Olav Kooij (Decathlon) venció de forma aplastante en la aceleración final. Este jueves llega la alta montaña con una etapa de cinco puertos muy dura en la segunda mitad; destaca el célebre Tourmalet, cuya cima se corona a 38 kilómetros de la llegada.