Otro lío mundial: ¿debió anularse el gol de Bellingham?

La última polémica del Mundial tiene todos los ingredientes para enfurecer a quienes proclaman eso del «odio eterno al fútbol moderno»: el creciente protagonismo de la tecnología, la sombra del VAR y el negocio que impregna al deporte rey. Ocurrió en el partido de cuartos de final entre Inglaterra y Noruega , en una situación poco habitual, pero con un gran impacto para el partido: podría haber supuesto la anulación del primer gol de Jude Bellingham. Estábamos en el tiempo de descuento de la primera parte, con el marcador 1-0 para Noruega, que podía incluso haber aumentado su ventaja. Orjan Nyland , el cancerbero noruego, sacó de puerta con un patadón alto. El balón cayó en los pies del inglés Elliot Anderson, que se la pasó a Anthony Gordon, que asistió a Bellingham para que finalizara con un golazo. En la transmisión de Fox, la cadena con derechos en inglés para el Mundial en EE.UU., captó cómo el balón de Nyland hizo un extraño y pareció cambiar de trayectoria en su vuelo. Todo apuntaba a que la pelota había tocado una de las cámaras de FIFA suspendidas en lo alto del estadio de Miami, o en uno de los cables que la soportan. Lo notaron de inmediato los noruegos, que reclamaron en ese mismo instante y, con más insistencia, poco después, cuando el árbitro, el francés Clement Turpin, pitó el final de la primera parte. Se quejaron con amargura el seleccionador noruego, Stole Solbakken ; el autor del lanzamiento afectado, Nyland; y también la gran estrella noruega, Erling Haaland. Todos apuntando al cielo de Miami y a la cámara de marras. «Justo antes del gol, la pelota golpea el cable que lleva la cámara, lo que le causa un cambio de dirección y que acabe en un lanzamiento más corto de lo que debería», defendió el segundo entrenador noruego, Kent Bergersen, en una entrevista en el descanso. «El árbitro lo debería haber visto». No solo el árbitro. También el VAR, donde estaba el también francés Jerome Brisard, que debería haber intervenido en esta situación. La normativa de la FIFA impone que cuando hay una «interferencia externa» que afecta al juego hay que detener el partido y hacer un bote neutral. En el mismo descanso ya se desató la polémica en redes y la FIFA salió al paso. En un comunicado en sus redes sociales, aseguró que los sensores que lleva la pelota -una de las últimas novedades tecnológicas de este Mundial- «no registraron un pico» en las mediciones de telemetría. «Por lo tanto no hay pruebas de que el balón tocara el cable aéreo y cambiara el movimiento de la pelota», concluyó. Con la imagen de la televisión, es difícil entender cómo el ‘balón inteligente’ de la FIFA – la Tecnología de Balón Conectado de Adidas- no percibió el golpe. Sobre todo con el antecedente reciente del Portugal-Croacia de cuartos de final. En un momento decisivo del partido, la telemetría del balón registró un roce con la cabeza de un jugador croata, que parecía imperceptible en las imágenes. Ese registro fue lo que anuló un gol por fuera de juego a Croacia, que habría mantenido con vida a los de Luka Modric. Quizá era demasiado para la FIFA aceptar un error que pondría un interrogante sobre la presencia de cámaras y cables que pueden interferir en el juego -en este Mundial se ha criticado que los árbitros están demasiado encima del juego para tener mejores imágenes con su cámara corporal, otra novedad-, que cuestionaría la actuación del árbitro y del VAR y que hubiera complicado la semifinal soñada de Inglaterra contra Argentina (en el otro partido, que la albiceleste ganó en la prórroga, Suiza se consideró muy perjudicada por el arbitraje ). Solbakken dio su versión de lo ocurrido tras el partido. «Bueno, el árbitro dijo que él no vio la acción y que no recibió ningún mensaje de que eso ocurriera. Es una buena explicación y ya que la FIFA dijo que no hubo toque, que no hay señales de los sensores en el balón, entonces él no podía hacer nada al respecto», explicó, antes de replicar: «Pero el balón cayó hacia abajo, justo enfrente del banquillo… ¡así que sí que lo tocó!». «Yo no lo vi, lo vio mi asistente», añadió antes de contar lo que sí vio. «Pero el balón cayó recto directamente desde los cielos. Así que está muy claro que lo tocó, fue algo extraño».

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Author: Pablo Perez