En las aguas de Lanzarote apareció Paprec ser el primero en romper la hegemonía y el dominio del Sled en las 52 Super Series al conquistar la Marina Rubicón Sailing Week, convirtiéndose en el primer barco capaz de derrotar esta temporada al TP52 estadounidense de Takashi Okura, que había ganado con autoridad las citas de Puerto Portals y Porto Cervo. No fue una victoria cualquiera. Fue la primera en la historia de Paprec dentro del circuito más exigente del mundo de monotipos del mundo. Un triunfo perseguido durante diecisiete años por su armador, Jean-Luc Petithuguenin, y que llegó, además, de la forma más emocionante posible: en los últimos metros de la última manga y tras una jornada que mantuvo en vilo a toda la flota. Las 52 Super Series habían encontrado en 2026 un dueño casi incontestable. Sled navegaba con la tranquilidad de quien parecía tener siempre una velocidad más que sus rivales. En Puerto Portals y en Porto Cervo volvía a imponerse. En Lanzarote llegaba como líder y con cuatro puntos de ventaja sobre Paprec. Todo estaba de cara para firmar un pleno de tres victorias consecutivas. Pero el océano Atlántico tiene la costumbre de no regalar nada. Después de una jornada en blanco -la del viernes- por exceso de viento, los alisios permitieron disputar las dos últimas mangas del campeonato con intensidades entre los 16 y los 24 nudos. Un escenario perfecto para que los errores pesaran tanto como los aciertos. En la primera prueba del día ya aparecieron las primeras grietas en el muro de Sled. Mientras Platoon Aviation firmaba una impecable victoria parcial, el líder del circuito sufría una penalización y solo podía remontar hasta la octava posición. Los franceses seguían vivos. Muy vivos. Todo quedaba pendiente de la última manga. La tensión se respiraba incluso antes del bocinazo. Hubo llamada general y varios barcos tuvieron que regresar por adelantarse a la línea. En ese caos inicial, Sled parecía seguir teniendo la situación bajo control. Pero un cambio de presión favoreció a quienes apostaron por la derecha del campo de regatas y Paprec encontró el hueco por el que llevaba años esperando colarse. A partir de ahí comenzó una regata de calculadora. Cada cruce cambiaba la clasificación. Cada eslora podía decidir el campeonato. Mientras Platoon Aviation remontaba de forma espectacular para anotarse su segunda victoria parcial consecutiva, Paprec navegaba pendiente de un único rival. Y el destino terminó por inclinar la balanza. Una nueva penalización de Sled en el tramo decisivo abrió definitivamente la puerta al equipo francés. Paprec cruzó tercero la línea de llegada. Suficiente. El décimo puesto del barco estadounidense confirmó el vuelco definitivo y desató la celebración francesa. Para Jean-Luc Petithuguenin fue mucho más que un triunfo deportivo. Era el final de una larga travesía. El armador francés llevaba casi dos décadas persiguiendo una victoria en TP52. El año pasado rozó el título mundial en Cascais, donde se quedó a un solo punto del campeonato. En Lanzarote, con Loïck Peyron liderando la estrategia, Stéphane Névé como patrón, Cedric Chateau a la caña y el refuerzo de lujo de Yoann Richomme en navegación, el sueño terminó convirtiéndose en realidad. La jornada también dejó motivos para sonreír al italiano Alkedo Vitamina, segundo en la clasificación general y vencedor entre los armadores-timoneles. El proyecto de Andrea Lacorte, con el español Pablo Torrado a bordo, volvió a demostrar que puede competir de tú a tú con las grandes potencias del circuito. Platoon Aviation fue el gran protagonista del sábado en el agua. Dos victorias parciales consecutivas maquillaron una semana irregular y permiten al equipo alemán mantenerse como principal perseguidor de Sled en la clasificación general del circuito. Porque, pese a perder el pleno de victorias, Sled sigue siendo el líder de las 52 Super Series. La diferencia ya no intimida tanto. Paprec ha demostrado que el gigante también puede caer. La siguiente estación será Puerto Calero, también en Lanzarote, otra prueba para ver si lo de Marina Rubicón ha sido un tropiezo para Sled, y si hay oportunidades para el resto, como ha sido ahora el caso del Sled. La Royal Cup se pondrá en juego la última semana de agosto en estas misma aguas canarias.