El mundo se volverá a parar el próximo 11 de julio. Pero, esta vez no será la final del mundial de fútbol lo que acapare la atención, sino el regreso de una de las mayores superestrellas de la historia de los deportes, Conor McGregor. El irlandés, tras cinco años de inactividad plagados de procesos judiciales, excesos y lesiones, vuelve a la promotora de la que un día fue el rey, la Ultimate Fighting Championship (UFC). ‘The Notorious’ se medirá a Max Holloway en una revancha después de 13 años el próximo 11 de julio en UFC 329 en la International Fight Week de Las Vegas, la semana más importante del año en las artes marciales mixtas (MMA). El hijo pródigo está de vuelta y eso es un sinónimo de espectáculo y entretenimiento. McGregor nos ha vuelto a demostrar que sigue siendo la mayor superestrella de la UFC a pesar de llevar cinco años sin subirse al octágono. El irlandés, con sus más y sus menos mediáticos debido a altercados por alcoholismo o denuncias, continúa como una figura que trasciende el deporte y hace que los aficionados que no ven regularmente las MMA, deseen presenciar el retorno de ‘The Notorious’. Esa relevancia global la ha ido fraguando el dublinés desde sus inicios. Nada más llegar, McGregor ya empezó a dar que hablar. Sus actuaciones dentro de la jaula sumadas a su carisma fuera de ella empezaron a hacer crecer exponencialmente la atención sobre el nacido en Dublín . Tras ello, las oportunidades importantes no tardaron en llegar. En apenas dos años, Conor iba a disputar por primera vez un cinturón de la UFC. El rival era uno de los más temidos del roster de la compañía, el brasileño José Aldo. El carioca acumulaba siete defensas del título del peso pluma y dominaba la división con puño de hierro. Sin embargo, el irlandés llegaba con la intención de convertirse en el nuevo rey de las 145 libras. Esa intención sumada a la actitud de ‘The Notorious’ hizo que el dublinés se metiera en la cabeza del campeón desde el principio. La entidad del combate era tan grande que la UFC decidió que por primera vez iba a promocionar un enfrentamiento de la compañía por todo el mundo. Brasil, Canadá, Irlanda, Reino Unido y EEUU fueron los testigos de ruedas de prensa que quedarán para la posteridad. El desgaste psicológico que realizó el irlandés en esas conferencias fue brutal. Cánticos, insultos, e incluso llegar a quitarle el cinturón de la mesa a Aldo para colgárselo él delante de todos. Todo eso hizo mella en el campeón y se hizo notar en el combate. McGregor fulminó al brasileño en apenas 13 segundos para convertirse en el monarca del peso pluma y en la nueva cara de la UFC. Junto a todos los atributos fuera de la jaula, se le suma una competitividad y una voracidad arrasadora. Eso le hizo, tras dos combates históricos contra Nate Diaz, convertirse en el primer campeón simultáneo de dos divisiones de peso diferentes al arrasar con Eddie Álvarez. En apenas tres años, ‘The Notorious’ había pasado de debutar en la mayor promotora de artes marciales mixtas del mundo a escribir una nueva página en la historia de la compañía. Esa historia tuvo el culmen en su combate con Khabib Nurmagomedov. El irlandés protagonizó con el ruso la mayor rivalidad habida y por haber en la UFC . ‘The Notorious’ defendía su cinturón del peso ligero ante una bestia imparable, ‘The Eagle’. Ambos dejaron momentos para la posteridad durante la Fight Week (semana de la pelea), pero el momento álgido ocurrió tras la victoria del daguestaní por sumisión. La tensión entre ambos equipos entró en erupción y se formó una de las mayores trifulcas en la historia de la promotora con múltiples enfrentamientos simultáneos entre los irlandeses y los rusos. Algo que, una vez más, trascendió el deporte. Todo ese crecimiento deportivo llegó sumado a un crecimiento inimaginable en cuanto a cifras. McGregor se convirtió en el peleador que mayor cantidad de espectadores ha traído al deporte. La figura de ‘The Notorious’ fue más allá del nicho de las MMA y se proclamó como una celebridad . Cinco de los diez eventos más vistos en la trayectoria de la UFC son protagonizados por él. Una animalada en tan solo 9 años de trayectoria en la promotora dirigida por Dana White. El tropiezo con Khabib y las derrotas con Poirier con la posterior lesión tan grave en la pierna llevaron a McGregor al ostracismo. Cinco años en el dique seco llenos de altercados y excesos con el sueño de un día volver a lo que hizo feliz a millones de personas, el disfrutar dentro de una jaula. Y ese momento ha llegado. La mayor superestrella de la UFC regresa. ‘The King is back’ (el rey está de vuelta). El irlandés tratará de resarcirse de esas tres derrotas en los últimos cuatro combates, demostrarse a sí mismo que ha podido volver para ser el rey de nuevo y hacer sentir una vez más a los espectadores que la leyenda más grande de la historia de las MMA sigue muy vigente.