En el desglose del prohibitivo precio que todos pagamos por vivir en el mundo político de Donald Trump, uno de los cargos más onerosos es el aburrimiento. La reiterada sobredosis de corrupción, incompetencia y sectarismo que caracteriza a todos los populistas de ambas orillas del Atlántico empieza a resultar peligrosamente tediosa. Porque al quedar atrapados en un bucle de creciente conspiranoia es muy difícil esquivar tanto hastío. Acabamos de ver cómo dos de los grandes capos de la mafia populista europea intentan uno de los más recurrentes trucos trumpistas: obtener réditos políticos a partir de lo que en democracias-no-en-crisis deberían ser escándalos insuperables. Tanto el británico Nigel Farage como l a francesa Marine Le Pen , acusados de graves irregularidades… Ver Más