El ciclo de Roberto Martínez al frente de la selección de Portugal ha llegado a su fin. Tras la eliminación ante España en los octavos de final, el técnico español confirmó que no continuará en el banquillo luso y explicó que su misión estaba ligada a conquistar el título. «Cuando fiché fue para ganar el Mundial y, si no lo hacía, no tenía sentido seguir adelante», afirmó el de Balaguer (Lléida) tras el encuentro. El seleccionador se despidió orgulloso del trabajo realizado durante sus tres años y medio al frente del combinado portugués, un periodo en el que dirigió 45 partidos y conquistó la Liga de Naciones, ganada el pasado año a España a penaltis en Múnich. El catalán quiso agradecer el respaldo recibido desde su llegada al cargo. «Hemos vivido un periodo increíble. Me he sentido muy querido. Estoy agradecido al equipo, a la afición, a la Federación y al pueblo portugués. Lo di todo por esta selección y ahora es legítimo que el presidente elija a otro entrenador para iniciar un nuevo ciclo», concluyó. «Terminamos de una manera triste ante un rival que es de los favoritos del Mundial. Tuvimos valentía y agresividad. Estoy muy orgulloso del rendimiento de los muchachos. Hemos podido mirar a España a los ojos», se consoló. Martínez defendió que Portugal mereció mucho más en el duelo frente a la selección española e incluso aseguró que su equipo alcanzó su cumbre competitiva en el torneo. «Este ha sido el mejor partido de Portugal en este Mundial. El partido debió ir a la prórroga, pero tuvieron la fortuna de marcar en el último minuto. Los jugadores se merecían el tiempo extra».