
Tras 12 días de los terremotos del pasado 24 de junio en Venezuela y con bajas probabilidades de hallar gente con vida, ahora las labores entran en una nueva fase que se debe enfocar en la coordinación y organización de las acciones ante tanto caos y mortandad que dejó la tragedia.
Por lapatilla.com
Hasta la medianoche de este lunes 6 de julio, los rescatistas seguían encontrando a algunas personas vivas, como es el caso del niño Fabio en Residencias Tahití de Caraballeda, La Guaira. Sin embargo, estos casos son pocos. La mayoría de las víctimas están siendo localizadas sin signos vitales. Ante esto, muchos de los grupos de rescate internacionales ya se fueron del país.
Mientras tanto, en las zonas de la catástrofe, el desastre es total, y este es el nuevo reto de las autoridades nacionales: organizar millones de toneladas de escombros, seguir buscando a los fallecidos, resolver la emergencia en los hospitales con más de 16.000 heridos, que empeoraron la situación del ya colapsado sistema de salud; identificar a los miles de cadáveres, esperar a sus familiares y sepultarlos en zonas seguras si no llegan sus parientes; también clasificar las toneladas de donativos; reubicar a los más de 17.000 damnificados; evaluar las infraestructuras que quedaron en riesgo, así como la atención en los refugios.
“Ante esta nueva etapa, el consejo es mucha organización, estrategia clara, vocería por parte del Estado para que el país sepa qué están haciendo. Es clave la organización de Protección Civil con los componentes internacionales”, dijo a La Patilla el ingeniero y especialista en gestión de riesgo, Ángel Rangel, exdirector nacional de Protección Civil.
A su juicio, los términos fundamentales en esta nueva fase son “organización, coordinación y establecimientos de acciones”. Indicó que el “tratamiento en la búsqueda de cadáveres, la identificación, los temas de gestión de donativos, la clasificación, el almacenamiento, los refugios”, son determinantes y que las autoridades venezolanas deben ponerse de acuerdo con los entes con experiencia mundial en estas materias.
“Se requiere atención a todos. La improvisación es terrible, pero si se coordinan bien los recursos internacionales, puede hacerse. Se necesita mucha coordinación con los organismos con experiencia, capacidades y recursos para establecer centros de damnificados y mucha seguridad. Clasificar bien a las familias, los niños, las mujeres”, refirió.
Expuso que las zonas de desastre son vulnerables para el hampa, y aquí hay un desafío de seguridad.
Millones de toneladas de escombros
El tema de los escombros es vital. Si no los organizan en los sitios adecuados, pueden tapar el cauce natural de las aguas en tiempos de lluvia y ocasionar otra tragedia.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (Ocha) registra que los terremotos dejaron 17 millones de toneladas de escombros en el norte de Venezuela.
“Tiene sentido que esto ocurra. Espero que organicen una zona de escombros para la posibilidad de arrastre, pero ahorita lo prioritario es atender a los miles de damnificados”, expuso Rangel como experto en desastres naturales.
