El plan de Bélgica y Rudi García para superar a Senegal en los dieciseisavos de final del Mundial no salió según lo esperado. Ante una selección europea paciente y dispuesta en bloque bajo para esperar su oportunidad de hacer daño, los africanos no solo se sintieron muy cómodos sino que además llegaron a ponerse con un claro 0-2 a favor al poco de comenzar la segunda parte. Tal castigo, inesperado, desbordó la tensión en el cuadro belga, con caras largas y protestas en alguno de los cambios del seleccionador, e incluso con agrias discusiones entre sus estrellas. Poco después del segundo tanto senegalés el seleccionador de Bélgica decidió mover su once para intentar cambiar la dinámica del partido, y lo hizo retirando del terreno de juego en el minuto 56 a dos de sus futbolistas con más nombre: Kevin De Bruyne y Jeremy Doku . Una decisión sin duda valiente del entrenador francés, pues sabía lo que podía generar. En su camino hacia el banquillo el más expresivo de los dos jugadores relevados fue el delantero del Manchester City que, al modo Vinícius en el último clásico del Bernabéu, reaccionó con gestos y palabras que dejaban claro su malestar . Algo más discreto fue el centrocampista, gran estrella belga en la última década, que no protagonizó gestos evidentes de cara a la galería pero no pudo ocultar su cara de decepción en el banquillo. La tensión sobre el equipo belga, eterno aspirante a discutirle los títulos internacionales a las grandes selecciones, era evidente. Porque el 0-1 era asumible como un accidente y remontable, pero el 0-2 ponía de manifiesto la superioridad del rival en el partido, y en serio peligro la clasificación. En el minuto 70 llegó otra escena que dejó en anécdota lo ocurrido con los cambios de Doku y De Bruyne. En la segunda pausa de hidratación del encuentro, de camino hacia la zona técnica de Rudi García, el capitán Youri Tielemans y el número diez, Leandro Trossard , protagonizaron un agrio enfrentamiento. Su desacuerdo en relación a alguna jugada reciente llegó a subir tanto de temperatura que algún compañero tuvo que interponerse entre ambos para que la cosa no fuera a más. Lo que comenzó como un reproche del capitán al grupo acabó centrándose en Trossard, quizás el belga más destacado en este Mundial, después de que éste le plantase cara. Primero respondiendo a sus acusaciones y después entrando en el terreno de los insultos y palabras gruesas, al tiempo que ambos se acercaron físicamente de forma peligrosa. Ahí fueron Nicolas Raskin y Romelu Lukaku los que actuaron como bomberos , separándolos antes de que la incendiaria situación desembocase en un fuego incontrolado. La tensión no desapareció, pero durante las indicaciones técnicas de su seleccionador ambos se colocaron lejos el uno del otro, favoreciendo que la situación se enfriase lo suficiente para descartar otro encontronazo. Visto lo visto, nadie imaginaba que un rato después ambos cruzaran de nuevo sus caminos pero para protagonizar un épico abrazo tras darle Bélgica la vuelta al encuentro. Porque después de que Romelu Lukaku redujese la desventaja en el marcador, Trossard y Tielemans se convirtieron en protagonistas del empate que alejaba la eliminación y llevaba el choque a la prórroga. El primero asistió y el segundo marcó para el 2-2, que celebraron con un sentido abrazo que firmaba la paz. La cosa no acabó ahí, pues sería de nuevo el capitán de los ‘diablos rojos’ el autor del 3-2 definitivo, después de un penalti cometido sobre él mismo en los últimos instantes del tiempo añadido. Una épica victoria y una clasificación que aparca la tensión, de momento, a la espera del próximo escollo en el torneo: la selección de Estados Unidos en los octavos de final .