Orlando Gill, el portero de Paraguay, se tiró al lado correcto en cuatro de los seis lanzamientos de Alemania en la definición por penaltis de la otra noche, en su partido de dieciseisavos. Dos de ellos los paró, y acabó como héroe de la mayor sorpresa hasta ahora en el Mundial. Gill no tardó en fundirse en un abrazo con quien puede ser una de las claves de sus atajadas: Joaquín Ketlun, un guardameta metido a ‘influencer’ futbolístico, incorporado a última hora al cuerpo técnico de Paraguay y que puede ser el arma secreta de los sudamericanos para lograr una gesta muy por encima de la de Alemania: sobrevivir este sábado en Filadelfia a Francia, la apisonadora futbolística de este Mundial, y su artillería pesada en ataque, liderada por Mbappé, Dembélé y Olise. En el Día de la Independencia de EE.UU., en su 250º aniversario, Paraguay tratará de hacer una revolución milagrosa, con un componente esencial en los despachos, contra la todopoderosa Francia. Desde el cuartel general de Paraguay, el secretismo es absoluto sobre la incorporación y las labores de Ketlun. Pero el ya exportero -colgó los guantes el año pasado- se había hecho un hueco en redes sociales como analista de guardametas. Antes del Mundial acumulaba más de 100.000 seguidores y algunos vídeos suyos se hicieron virales. Por ejemplo, el análisis de la mecánica y las decisiones de Cristiano Ronaldo en los penaltis. O trucos que usan los cancerberos, como observar la posición del brazo contrario a la pierna del lanzador de un penalti: «Si abre el brazo, es que cruza el disparo», se escucha en su voz. Dice en su contenido que él revisa imágenes de porteros y se fija en «cada gesto, cada salto, cada pose» para detectar tendencias, errores y aciertos. Ketlun está a las órdenes de Diego ‘Pipa’ Carranza , también ex portero profesional y hombre de confianza de Alfaro en los asuntos de portería. Los tres son argentinos y buena parte del plantel paraguayo juega en Argentina. Entre ellos, el propio Gill, que defiende la meta de San Lorenzo de Almagro. La afición no lo quiere mucho, pero su actuación frente a Alemania, que ha dado la vuelta al mundo, es una gran noticia: ha disparado su valor de mercado. «Analizamos a cada jugador, cada aspecto y detalle», explicó Gill tras sus paradas a los alemanes. «Gracias a Dios tapé dos penales, que fue algo fundamental para la clasificación. Estudié mucho los penales, al primer penalero (Kai Havertz). Cuando atajé el segundo fue una emoción intensa también», dijo tras consumar la gesta. En esa labor de análisis y preparación es donde contribuye Ketlun, un jornalero del fútbol, que lo ha visto todo. Se formó en el bonaerense All Boys, pero pronto hizo las maletas para buscar suerte en otros países. Pasó por el Peñarol de Montevideo y por la Universidad Católica de Chile antes de volver a intentarlo en su país, en Argentinos Juniors. De ahí, cruzó el charco y jugó en los lugares más insospechados, donde le daban una oportunidad. Paró en Gibraltar, en el fútbol regional italiano, en Qatar, en Suecia, hasta acabar su carrera entre ritos vikingos de un equipo de la tercera división de Islandia. En los últimos años del periplo compaginó entrenamientos y partidos con sus análisis en redes sociales, cada vez más populares en su país y que le han permitido encuentros con porteros del más alto nivel, como el que mantuvo en Valdebebas con Thibaut Courtois . Ketlun y el resto del cuerpo técnico tienen ahora delante un reto titánico: frenar al mejor ataque del mundo. Francia ya ofreció grandes sensaciones en la fase de grupos, pero el partido con Suecia del pasado martes fue un recital. Paraguay buscará levantar un muro alrededor de Gill, buscar resistir al máximo, tratar de encontrar alguna salida a la contra o soñar con otra hazaña en los penaltis. Pero es una misión casi imposible detener a Francia, con un Olise situado en el enganche que encuentra huecos donde no los hay y con un Mbappé voraz, lanzado a levantar la tercera Copa del Mundo para Francia y, a la vez, superar a Messi y confirmarse como el mayor goleador histórico del Mundial. «Nos vamos a concentrar en Paraguay», dijo el delantero del Real Madrid tras la victoria contra Suecia. «Han demostrado que son un equipo al que hay que tomar en serio. Le ganaron a Alemania. No hay partidos fáciles en el Mundial». «Quiero ver a 26 guerreros entrando todos juntos abrazados a cantar el himno y quiero que se retiren de la cancha siendo leyendas», les dijo Alfaro a sus pupilos antes de salir al campo contra Alemania. Después dijo que, contra Francia, los paraguayos saldrán dispuestos «a ofrecer su corazón». Este sábado, en Filadelfia, necesitarán eso y más.