Hay palabras que la política debería pronunciar en voz baja, porque pesan más de lo que parecen. Reparación es una de ellas: quien la pronuncia contrae una deuda que solo se salda cumpliéndola entera. Durante meses hemos oído que la pasarela al RETA, la reforma que permitirá a miles de profesionales colegiados trasladar al sistema público los derechos acumulados en sus mutualidades, era una reparación histórica. Esta semana el Senado ha dado el penúltimo paso y el texto regresa al Congreso para su votación definitiva. Deberíamos celebrarlo sin reservas. No podemos, porque la reparación anunciada llega incompleta y deja fuera, precisamente, a quienes más la necesitaban: los mutualistas que ya están jubilados. Para comprender la hondura de esta herida hay… Ver Más