A más de dos semanas de los terremotos que sacudieron la zona centro-costera del país, los venezolanos nos hacemos una pregunta inevitable: ¿hacia dónde vamos?
Es momento de evaluar algunos de los aspectos más relevantes en los ámbitos social y económico, considerando la situación actual que enfrenta nuestra nación.
Impacto Social
Los efectos de los terremotos han tenido un profundo impacto en la calidad de vida de la población. Una parte importante de los venezolanos ha resultado afectada, de manera directa o indirecta, por esta tragedia.
La cantidad de fallecidos, heridos y desaparecidos ha generado un profundo sentimiento de dolor, frustración y angustia. A ello se suma la devastación sufrida por miles de inmuebles, cuyos daños han resultado ser mayores de lo inicialmente estimado. En numerosos casos, edificaciones que parecían parcialmente afectadas deberán ser demolidas, lo que agrava la emergencia habitacional y obliga a buscar soluciones urgentes para las familias damnificadas.
De acuerdo con los reportes disponibles, el estado La Guaira figura entre las entidades más afectadas, seguido por la Gran Caracas y las ciudades de Guarenas y Guatire.
Esta realidad exige decisiones inmediatas orientadas a mejorar las condiciones de vida de la población. Será indispensable impulsar políticas que permitan elevar los ingresos familiares, generar nuevas oportunidades de empleo, controlar la inflación y adoptar medidas públicas que favorezcan la reactivación económica del país.
Situación económica
En el ámbito económico, se han adoptado decisiones dirigidas a modificar el marco legal en materia petrolera y minera, lo que ha permitido incrementar estas actividades en algunas regiones del país y mejorar los ingresos fiscales.
Sin embargo, esta dinámica no parece extenderse al resto de los sectores productivos. El Estado continúa manteniendo el control de numerosas empresas y tierras que anteriormente eran privadas, sin que se observen modificaciones al marco legal que dio origen a los procesos de expropiación ni mecanismos que atiendan las reclamaciones relacionadas con las indemnizaciones.
Asimismo, diversos sectores consideran que, pese a los importantes recursos invertidos durante los últimos años, los resultados han estado marcados por una disminución de la producción y un deterioro de la infraestructura nacional. Desde esta perspectiva, se interpreta que no existe una voluntad política de abandonar el modelo conocido como “Socialismo del Siglo XXI”, al que se atribuyen importantes pérdidas económicas para el país, así como una reducción en la capacidad de generar producción y empleo.
Los resultados de estas políticas son objeto de un amplio debate en la opinión pública.
Un momento decisivo
El país observa con atención las decisiones que deberán adoptarse para enfrentar la compleja situación que hoy afecta a millones de venezolanos.
La esperanza de los ciudadanos es que las medidas que se implementen no se limiten a preservar el estado actual de las cosas, sino que impulsen los cambios necesarios para que Venezuela recupere una senda de crecimiento económico, desarrollo humano y bienestar social, inspirada en las etapas de mayor progreso alcanzadas durante buena parte del siglo XX.
Vicente Brito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución.