
Para Andrés Velásquez, dirigente nacional de La Causa R, es una urgencia que la primera etapa del diálogo entre el chavismo y la Asamblea Nacional 2015 tenga como uno de los resultados la fecha de unas nuevas elecciones presidenciales.
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El vocero incluso cuestionó que la diputada Dinorah Figuera, quien encabeza la comisión opositora que participa en las reuniones, haya hablado -durante su llegada al país- de lapsos para renovar el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Consejo Nacional Electoral (CNE), pero no hizo mención a un nuevo proceso comicial.
“Así como le han ido poniendo fecha a eso, ¿cuál es la razón por la que no le ponen fecha a las elecciones presidenciales? (…) Tenemos en La Causa R la sospecha de que todo esto que está andando tiene que ver con un plan de la dictadura para prolongar lo más que puedan su estadía en el poder”, señaló.
Velásquez agregó que el país tiene que ponerse en “modo emergencia”, porque el cambio político que requiere puede ser calificado como tal.
“Marco Rubio y Donald Trump (secretario de Estado y presidente de Estados Unidos, respectivamente) dicen que apenas han pasado unos seis o siete meses desde la captura de (Nicolás) Maduro. Bueno, para ellos son eso, pero para nosotros son 27 años”, acotó.
Desconfianza
Andrés Velásquez recordó que en el año 2017 él vivió en carne propia las trampas del chavismo, cuando le arrebataron la gobernación del estado Bolívar, pese a que demostró que había ganado.
A eso le sumó lo ocurrido en la elección presidencial de 2024 para recalcar que no confía del todo en que el destino del país se esté definiendo en una mesa donde el régimen tiene una mano metida.
“Por más buena intención que tenga el gobierno norteamericano, aquí hay un factor maligno, perverso y diabólico, que es la dictadura. A Jorge Rodríguez no se le puede creer ‘ni la o por lo redondo’”, enfatizó.
El exparlamentario indicó que una vez finalice la primera etapa del diálogo, también se debe ejecutar la liberación de todos los presos políticos.
De igual manera, insistió en que el progreso de Venezuela como nación depende exclusivamente de la elección de un gobierno legítimo, que procure el regreso y cuidado de la democracia, a la vez que brinde garantías a inversores extranjeros.
