El as en la manga de Hezonja: su contrato en la NBA no estaría garantizado hasta noviembre

La historia parecía cerrada el viernes, cuando los Cleveland Cavaliers oficializaron el fichaje de Mario Hezonja y el Real Madrid despidió al croata con un escueto comunicado. No lo estaba. Horas después, Michael Scotto (HoopsHype) reveló que el contrato por un año firmado por el alero no está aún garantizado, con una fecha de activación: su salario, de 2.845.883 dólares, estaría asegurado solo si sigue en la plantilla después del 15 de noviembre . Hasta esa fecha, Cleveland podría cortarlo sin coste alguno, y Hezonja sería libre para firmar donde quisiera. Incluyendo, claro, el continente que acaba de abandonar. El detalle no es tan llamativo si no fuera por el calendario. Los contratos no garantizados de la NBA no suelen blindarse hasta principios de enero, de modo que las franquicias mantienen su vía de escape abierta hasta bien entrada la temporada. El de ‘Super Mario’ se cierra dos meses antes . Son casi ocho semanas menos de red de seguridad para los Cavs y, a la vez, una ventana de salida que expira justo cuando un regreso a Europa tendría mucho sentido deportivo: a mediados de noviembre apenas se habrán disputado ocho o nueve jornadas de Euroliga, con más de dos tercios de la competición por delante. Nadie ha confirmado que ese fuera el propósito, pero la estructura encaja como un guante con la sospecha que persiguió al croata durante todo el mes de julio. Conviene recordar la secuencia, porque explica el recelo. Hezonja tenía contrato con el Madrid hasta 2029 y una cláusula que le permitía marcharse a la NBA antes del pasado 20 de julio a cambio de unos 850.000 euros. Comunicó su decisión justo antes de finalizar el plazo y sin oferta alguna encima de la mesa, lo que se interpretó como una maniobra: firmar cualquier contrato menor en Estados Unidos, ser cortado en semanas y aterrizar libre en la Euroliga, con el Dubai BC de Xavi Pascual —el técnico que lo dirigió en su etapa de formación en el Barcelona— como destino natural. La normativa ACB exige que el pago de la cláusula se efectúe simultáneamente a la comunicación de la salida, y según se filtró eso no ocurrió; el Real Madrid sostuvo entonces que seguía teniendo derechos sobre el jugador y no recibió el dinero antes del 20 de julio. La salida del jugador quedó en el limbo varios días, atrapada entre papeleo y en problemas de autorización internacional, mientras en España se cuestionaba si la cláusula se había ejecutado correctamente. De ahí que el desenlace merezca una lectura fina. El comunicado oficial con el que el club blanco cerró el asunto el 31 de julio no habla de cláusula pagada, sino de que ambas partes «han llegado a un acuerdo» para poner fin a su etapa. Es decir, habría habido negociación. Ninguna de las dos partes ha revelado los términos, y todo lo que circula al respecto —desde una compensación económica superior a la cláusula hasta la posibilidad de que el Madrid haya retenido algún tipo de derecho sobre el jugador en Europa o haya blindado su salida con condiciones específicas para un regreso al continente— pertenece, a día de hoy, al terreno de los rumores. Lo que sí sostienen fuentes del baloncesto europeo es que el club blanco tendría base legal para reclamar una compensación si el jugador acabara en Europa antes de lo esperado. El otro obstáculo, y probablemente el mayor, está al otro lado del Atlántico. La NBA ha advertido a sus franquicias de que firmar a un jugador y cortarlo sin coste con el único fin de facilitarle el regreso a Europa las expone a una multa considerable. Según fuentes de la liga estadounidense, la operación podría desencadenar una investigación y una sanción económica severa, porque daña la imagen del campeonato justo cuando el proyecto de la NBA Europa avanza a toda máquina. No es un detalle menor: la nueva competición, prevista para 2027 con doce franquicias permanentes, contempla plazas en España, Francia o Turquía, y la última cosa que se necesita desde Nueva York es que su liga sea percibida en el Viejo Continente como una lavadora de rescisiones. La época en la que un contrato simbólico servía de pasaporte para romper un compromiso europeo se está acabando, y el aviso llegó, precisamente, en plena negociación del croata. Cabe, con todo, la lectura contraria, y no es débil. Un acuerdo de escaparate se habría cortado en octubre, antes del inicio de la temporada, no en noviembre. La estructura pactada apunta más bien a una evaluación real y comprimida, con protección para ambas partes: si el jugador entra en la rotación, obtiene la certeza contractual dos meses antes que el resto de sus compañeros en su misma situación; si no cuaja, la separación es rápida y limpia. A favor de esa tesis juega una planificación de plantilla relevante: Hezonja llega a unos Cavaliers en los que se espera que asuma un papel relevante tras la marcha de Dean Wade, y su cartel avala la apuesta: llega como MVP de la Liga Endesa 2025-26 y con seis títulos en cuatro años de blanco, incluida la Euroliga de 2023. Todo son tesis, pero hasta el 15 de noviembre solo seguiremos sumando capítulos a una historia interminable.

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Author: Pablo Perez