Javier Torres/ Iván Cárdenas (EFE)
El Gobierno de José Antonio Kast dio el primer paso este fin de semana para reactivar las relaciones consulares con Venezuela, congeladas desde 2024, con el envío de un equipo del Ministerio de Relaciones Exteriores a Caracas para iniciar las gestiones administrativas. Desde Miraflores, Delcy Rodríguez, le dijo al mandatario chileno a través de la televisión estatal VTV que cuenta con ella para que ambos países “marchen juntos en una agenda común, en una agenda de cooperación, en una agenda de amistad”. El anuncio del deshielo, sin embargo, dividió a las derechas chilenas. Mientras el oficialismo celebró el avance, el Partido Nacional Libertario (PNL) cuestionó el beneficio que puede obtener Chile al retomar vínculos con una “potencia hostil” si, como ha dicho la cancillería, el acercamiento se limita a lo consular y diplomático, dejando fuera la reconducción de venezolanos con antecedentes penales o en situación irregular.
Por El PAÍS
El mismo día que el director general de Asuntos Consulares, Inmigración y Chilenos en el Exterior, Hernán Núñez, aterrizó en Caracas para iniciar la revisión de las gestiones administrativas y operativas con el objetivo de normalizar las relaciones consulares, el Gobierno de Kast enfrentó la primera crítica fuerte al anuncio, proveniente de fuego amigo. Johannes Kaiser, presidente del PNL, partido de extrema derecha que se define como “oposición amigable” al oficialismo, publicó en redes sociales: “A ver si entiendo bien. Chile acaba de reanudar relaciones con Venezuela. El Gobierno de Venezuela es el mismo que tenía Maduro, incluido Diosdado Cabello, quien es investigado en Chile por su responsabilidad en el asesinato de Ronald Ojeda y su relación con el líder del Tren de Aragua, el ‘Niño’ Guerrero”. También sostuvo que es el mismo régimen que “respaldó el golpe de Estado a Sebastián Piñera y la destrucción de nuestro país de la mano de sus yanaconas locales”, en alusión al estallido social de 2019, que puso contra las cuerdas al segundo Gobierno de Piñera.
El canciller Francisco Pérez Mackenna explicó a Radio Infinita que el objetivo del acercamiento es “retomar las relaciones diplomáticas, partiendo por las consulares, para poder darle servicio a toda esta gente”, en referencia a los cerca de 700.000 venezolanos que viven en Chile -la población migratoria más elevada en el país sudamericano- y los más de 25.000 chilenos radicados en Venezuela. Consultado sobre si la negociación incluye la situación de los venezolanos con antecedentes penales, el ministro respondió: “Ese [el acercamiento consular] es el foco y eso es lo que hemos hablado. Nada más”. En base a esta respuesta, Kaiser planteó que el canciller declaró que la reanudación de las relaciones “no está relacionada con la reconducción de venezolanos criminales o ilegales. Me podría explicar alguien ¿en qué nos beneficia retomar relaciones con esta potencia hostil?”.
Según datos oficiales, un 75% de los indocumentados en Chile son venezolanos. Además, existen más de 44.000 migrantes con órdenes de expulsión, de los cuales cerca del 65% pertenecen a este país.
Las relaciones se mantenían congeladas desde julio de 2024, cuando el entonces presidente Gabriel Boric cuestionó públicamente el pronunciamiento del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, que declaró vencedor a Nicolás Maduro en la elección presidencial del 28 de julio de ese año, en las que compitió con el candidato opositor Edmundo González. En represalia a las declaraciones de Boric, Maduro ordenó el retiro inmediato del embajador chileno, Jaime Gazmuri, y del cuerpo diplomático de Chile en Caracas. El exembajador Gazmuri valoró el restablecimiento de las relaciones entre ambos países, las que “nunca debieron interrumpirse”.
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