La Vuelta que le falta a Pogacar

Hace siete años una flecha verde atravesó el corazón de la sierra de Gredos. Vestido con el maillot de mejor joven de la Vuelta, Tadej Pogacar se lanzó a la primera exhibición de las muchas que le han encumbrado a la leyenda. Quedaban 39 kilómetros y el Movistar se organizó para proteger al campeón del mundo Alejandro Valverde, segundo en la general, mientras el líder Roglic vigilaba en la distancia a su compatriota. Pogacar se escapó solo y libre por la montaña, dorsal 177, mucho frío en la serranía de Ávila hoy abrasada por el fuego, el alto de Peña Negra previo a la plataforma de Gredos donde el esloveno puso el lazo a su tercera victoria de etapa, la más espectacular de aquella Vuelta de 2019. Terminó tercero con 19 años y nunca más bajó de ese escalón: siempre fue primero o segundo en todas las grandes rondas que ha disputado. Ni una caída. Ha ganado cinco Tours y un Giro. No volvió a España. Le falta la Vuelta, que pretende conquistar el 13 de septiembre en Granada. Convertido en el héroe moderno del ciclismo, tan grande como Eddy Merckx, nada se le resiste a su fuerza descomunal y su mentalidad de hierro, Pogacar ha encontrado los elementos propicios para asaltar la pieza que le falta junto a la París-Roubaix. La Vuelta sale de las puertas de su casa, en Mónaco y su circuito de Fórmula 1 convertido en etapa inaugural contrarreloj de la ronda española. El Tour, su quinto trofeo que lo iguala a Induráin, Merckx, Hinault y Anquetil, no lo ha dejado maltrecho. Ya ha ganado dos veces el Mundial de ruta, que se disputa después de la Vuelta. En realidad, tenía terreno despejado para intentar tachar esa casilla. «Para mí ganar las tres grandes vueltas ha sido una gran meta y un sueño desde hace algunos años», declara el campeón esloveno antes de saltar a la contrarreloj inicial. «El objetivo de la Vuelta es tener siempre a los mejores, y Pogacar es el mejor», cuenta Javier Guillén, director general de la ronda española. «El reto para él de ganar las tres grandes después de haber ganado el Tour con el cansancio físico y mental que supone es un verdadero desafío. Nos encanta tenerlo con nosotros». Desde que aportó aquel recital en Gredos siendo un adolescente, siete años en los que sus apariciones en otras carreras españolas han sido esporádicas, Pogacar ha construido un palmarés monumental. Cinco Tours y 26 etapas, un Giro de Italia (2024), dos Mundiales, cinco Giro de Lombardía, cuatro Lieja-Bastogne-Lieja, tres Tour de Flandes, cuatro Strade Bianche, dos Flecha Valona, dos Tirreno-Adriático, 66 días líder del Tour y 19 en el Giro… Todo comenzó en aquella Vuelta del 19 en las carreteras abulenses y para Pogacar ha llegado la hora de cerrar el círculo y saldar la deuda del maillot rojo. «Ha pasado poco tiempo desde el Tour de Francia para venir aquí, pero he tenido tiempo suficiente para recuperarme«, dijo el esloveno en Mónaco. «No haremos nada especial por la presencia de Pogacar en la Vuelta -analiza Javier Guillén-. La carrera tiene una vocación internacional y nos gusta que gane el mejor, sea quien sea. Con Tadej intentaremos que se pueda desenvolver con comodidad, una mayor organización en el acceso de los medios de comunicación y que lo disfrute. Nada diferente a otras ediciones». Con el porcentaje de éxito que acompaña su carrera, ningún ciclista del pelotón de la Vuelta parece estar en condiciones de discutir el triunfo de Pogacar frente a la Alhambra de Granada, final inédito este año en la carrera. El veterano Primoz Roglic y su bella historia de amor con la Vuelta, cuatro triunfos, más que nadie en la historia, parece el más cualificado, aunque ya hace tiempo que el esloveno abandonó la primera línea de la élite. También el ecuatoriano Richard Carapaz, siempre alegre en sus propuestas de ataque. Pueden asomar el británico Oscar Onley o el austriaco Felix Gall. Y habría que atreverse mucho para meter en esta lista a Enric Mas, el español del Movistar. Wout van Aert y Mads Pedersen son otras estrellas en el cartel de la Vuelta, aunque lejos del objetivo de la general y de las ambiciones de Pogacar. Dos colosos para pelear etapas, notoriedad y maillots diversos. Más parece la carretera o cualquier adversidad el único enemigo de Pogacar en esta Vuelta que lleva su sello desde que anunció que la disputará. «Aquí hay una competencia muy reñida -advirtió el mejor ciclista del mundo-. ¿Por qué decir que es mucho más difícil en el Tour? Porque aquí también hay talentos increíbles en la línea de salida. Va a ser una carrera muy dura. Espero que todos los que están aquí estén en plena forma y hay ciclistas muy, muy buenos. Nunca es fácil«. Nueve ciclistas han levantado el Giro, el Tour y la Vuelta en la historia. Nunca nadie ganó las tres en la misma temporada. Pogacar está a tres semanas de entrar en esa lista que integran Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Eddy Merckx, Bernard Hinault, Alberto Contador, Vincenzo Nibali, Chris Froome y, desde el pasado mayo, Jonas Vingegaard.

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Author: Pablo Perez