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Edición en español Domingo 13 de septiembre de 2026

EEUU destapó posibles daños cerebrales en los pilotos de F-18 que vuelan desde portaaviones

Un caza F/A-18 Super Hornet a bordo del portaaviones Theodore Roosevelt de EEUU US Navy

 

Una investigación del Congreso de Estados Unidos ha sacado a la luz una de las grietas más profundas y preocupantes en la gestión médica de las Fuerzas Armadas estadounidenses: la posible existencia de un impacto neurológico acumulativo e invisible en los pilotos navales que operan en cazas de combate como el F/A-18 Super Hornet.

Por Gastón Trelles | El Español

En un demoledor informe del Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes, los legisladores acusan formalmente a la Marina de Estados Unidos (US Navy) de inacción deliberada, negligencia institucional y de ignorar las advertencias internas sobre el deterioro cerebral y el alarmante número de suicidios entre los aviadores en los últimos años.

El reporte, fruto del análisis de cerca de 1.400 páginas de documentación interna y sesiones informativas con mandos médicos y militares, expone cómo la rutina de los despegues mediante catapulta y los aterrizajes mediante cables de frenado en los portaaviones, así como las maniobras de alta aceleración, podrían estar provocando lesiones neurológicas a lo largo de las carreras de estos militares.

Sin embargo, la respuesta de la Marina no ha sido estudiar el problema, sino atribuir la crisis de salud mental al simple “estrés operacional” y mirar hacia otro lado.

La investigación parlamentaria nació a raíz de una ola de suicidios entre pilotos veteranos. A principios de 2024, según reveló entonces The New York Times, un memorando interno titulado Get Real, Get Better: Abordando el suicidio y la salud mental de los aviadores de F/A-18, alertaba de que aviadores de alto rendimiento estaban quitándose la vida y sufrían problemas psicosociales graves, depresión y ansiedad.

Entre las víctimas se encontraban instructores de la famosa escuela TOPGUN de la US Navy y comandantes de escuadrón con una dilatada experiencia en combate.

A pesar de que la nota circuló por los despachos de almirantes de alto rango con comentarios de preocupación, la Marina nunca inició una investigación formal para determinar si el origen de estos trastornos residía en daños físicos neurológicos causados por las condiciones de vuelo.

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