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Edición en español Domingo 13 de septiembre de 2026

Exigente, duro y lleno de riesgos: Madring, ante la prueba definitiva

El circuito de Madrid ha aterrizado en el calendario de la Fórmula 1 para quedarse. Son diez años de contrato en una instalación que tres días después de su estreno en unos entrenamientos provoca un rictus de satisfacción en la planta noble de la F1, propiedad de Liberty, y en el eje de gobierno de Ifema, donde gusta lo que se está viviendo. Dos días de acción en el circuito y, sobre todo, una semana de eventos y actividad de ocio y entretenimiento en la capital de España que encajan con el espíritu dominante en la F1 actual, según el cual cuentan tanto o más las experiencias inmersivas de los visitantes que el rendimiento deportivo en el asfalto. Sucede que la opinión de las estrellas de este deporte, los pilotos, han endulzado el fin de semana de automovilismo . Les agrada el circuito, por exigente y duro, por complejo de gobernar, por la proximidad de los muros amenazantes y por el reto de la dificultad. Los pilotos, que podrían calcinar un gran premio con sus opiniones, han levantado el pulgar. La primera pole en el circuito de Madring lleva la firma del vigente campeón del mundo de Fórmula 1. Lando Norris se agenció el primer escalón en el Gran Premio de España en una clasificación de altísimo nivel con una vuelta superlativa. De la nada surgió el piloto de McLaren en una pugna que se anunciaba entre Antonelli, Hamilton y Verstappen. La pole es decisiva en el circuito madrileño porque no parece sencillo adelantar. Los españoles sufrieron, como estaba previsto. Fernando Alonso sale el 17 y Sainz el 20 por sanción al haber estorbado a Bottas. «Es una de esas vueltas en las que simplemente tienes que relajarte y dejar que todo fluya -explicó Norris-. Es fácil ponerse tenso aquí en Madrid, hay muchos muros que se te echan encima muy rápido. Simplemente respiré hondo y todo salió bien». Madring recuerda a los pilotos a Yeda, en Arabia Saudí, o al fallecido trazado de Valencia. Uno muy rápido, el árabe, y otro muy lento, el español, pero ambos con la complicación de las murallas tan próximas a la pista que obligan a no cometer un error. «En la última curva, pensé que me iba a estrellar contra el muro y que los chicos iban a tener que reparar el coche esta noche», analizó Norris después de lograr la pole. El pronóstico estaba dictado desde antes de presentarse este Gran Premio de España en Madrid y, como se preveía, los dos pilotos españoles cayeron en la primera tanda del sábado. Carlos Sainz, 17 con un tiempo de 1.35:312, y Fernando Alonso a continuación, unas milésimas peor, 1.35:388. A ambos los echó fuera el compañero de Sainz, Alex Albon, quien por cinco milésimas ingresó en la Q2 en un Williams del que ya nadie espera nada esta temporada. El Aston Martin tampoco corre en un circuito con 22 curvas y en el que no hay grandes rectas. «La pista es buena, todos los circuitos urbanos son un gran desafío», indicó Fernando Alonso. El asturiano se sorprendió por la presencia de tantas camisetas verdes de Aston Martin ahora que el viento no sopla a favor. «Sigo prefiriendo los circuitos normales, llevas los límites del coche al 200 por ciento, en un circuito urbano siempre estás al 95 por ciento, porque la pista siempre te sorprende. Pero es agradable, estamos en Madrid, una de las mejores ciudades del mundo, y los aficionados fueron increíbles. Estoy sorprendido en cierto modo, ver las gradas llenas de aficionados de Aston Martin, todas las gradas son verdes con banderas españolas, banderas asturianas, incluso sabiendo que no somos competitivos, siguen viniendo llenos de energía y optimismo, quiero darles las gracias». En la Q2 del sábado, la pista con más residuo de goma favorece la mejora de los tiempos y por ahí sorprende Max Verstappen. Le salen fáciles los tiempos al Red Bull y llaman a la puerta del gran premio porque el holandés registra el mejor crono, 1.32.431, ante el favorito Antonelli, una décima más lento y Hamilton, tres décimas. Verstappen es parecido a Alonso, un clásico de la F1. «No soy fan de los circuitos urbanos, eso nunca va a cambiar -dice el holandés, cuatro veces campeón del mundo-. Siempre preferiré pilotar en un circuito como Spa. Pero quiero decir por lo que han hecho y por cómo han construido todo esto en Madrid, creo que han hecho un trabajo realmente bueno». El argentino Colapinto probó la severidad de la Monumental, la curva que exige seis segundos a fondo en más de 550 metros. Un trallazo fenomenal que logró controlar y que evitó el cuarto accidente de un fórmula en Madring. El suramericano salvó el corte con el octavo puesto. El asalto a la pole se ejecutó con una finura que describe el nivel de los pilotos. Se arriesga al máximo, es la hora de jugársela porque la clasificación en parrilla es básica. Pero no hay ni un toque, ni bandera amarilla por salida de pista, ni bandera roja por accidente. Y de la nada surge Lando Norris para sellar una pole fantástica, inesperada porque parecía cuestión de los Mercedes, Verstappen o Hamilton. «Puede ser mi mejor vuelta de clasificación», grita Norris por la radio después de firmar el primer puesto con un crono de 1.31.824. La pista y el entorno de Ifema han maravillado al mexicano Checo Pérez, según cuenta él mismo. «Es un circuito realmente genial y un lugar muy bonito. Estoy muy contento de estar aquí en Madrid. Creo que, sin duda, esta va a convertirse en la mejor carrera de Europa».

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