El surgimiento de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, como interlocutor de la Administración Trump y posible recambio del presidente Miguel Díaz-Canel para dirigir Cuba bajo el dictado de Washington remarca una cuestión casi atávica en toda Latinoamérica: los dirigentes, tanto en las dictaduras como en los diversos grados de democracia que hay en la región, solo se fían de su propia familia . Esa actitud se enmarca en su sentido patrimonialista del poder –el rasgo fundamental para entender el pasado e incluso el presente de la política en esos países–, que conlleva un comportamiento clientelar cuyo primer anillo es la propia familia. En un régimen autocrático, esto podría entenderse por el miedo del tirano a un competidor,… Ver Más