Solo con las sobras que dejan Carlos Alcaraz y Jannik Sinner se puede hacer una carrera memorable en el tenis. Alexander Zverev lo ha entendido y este domingo, en la final del US Open , cerró la temporada de los ‘grandes’ con más éxito que nadie. El alemán se impuso con solvencia a Ben Shelton (6-3, 7-6, 5-7, 6-2) en el cemento neoyorquino. Una victoria que alarga dos cosas: la felicidad de Zverev y la sequía del tenis masculino estadounidense. Shelton, joven promesa local, era su última apuesta para acabar con el maleficio de EE.UU., que no levanta un ‘grande’ desde Andy Roddick en 2003. El público neoyorquino, un tanto grosero, que celebraba las dobles faltas del alemán y gritaba en sus segundos saques, tendrá que seguir esperando. Zverev, a sus 29 años, corría el riesgo de ser un Raymond Poulidor del tenis, el eterno segundón, incapaz de ganar finales de los ‘grandes’, pese a sus condiciones inmejorables para el tenis. Pero eso ha cambiado este año. En Roland Garros, aprovechó la ausencia por lesión de Alcaraz y la pájara del italiano, fundido en el calor húmedo de París. Levantó su primer ‘grande’, por fin. Ahora en Nueva York se ha repetido la historia: Sinner no vino por lesión y Alcara vino, pero sin ritmo, estrenando su muñeca después de cuatro meses y medio parado. Además, el sorteo fue muy amable con el alemán. Y, para rematar la fortuna, los principales rivales de su lado del cuadro -Auger-Aliassime, Flavio Cobolli, Lorenzo Musetti – se pegaron tiros en el pie. El resultado ha sido un paseo para Zverev: hasta la final con Shelton, el jugador de más ránking ha sido Luciano Darderi, 21º del mundo. El paseo duró hasta la final. Porque Shelton, pese a la expectación creada, quizá incluso un poco debido a ella, apenas fue capaz de hacerle daño al favorito. Zverev tiene la capacidad de convertir los partidos en un tostón que se inclina para su lado. Bota la pelota entre 15 y 20 veces . Es una pared en los peloteos. Desespera a los rivales y desesperó a Shelton, incapaz de hacerle pupa. Las grandes armas del estadounidense son su servicio y su agresividad, con la complicación añadida para sus rivales de que es zurdo. Pero Zverev sacó tan bien o mejor que Shelton y no le hizo daño la derecha zurda del estadounidense. Quizá haberse criado con un hermano tenista zurdo -Mischa Zverev, que también fue profesional- le ha ayudado. Su gran revés -de los mejores del circuito- también tiene que ver con eso. Shelton, que fue verdugo de Alcaraz en cuartos de final, apenas inquietó a Zverev en buena parte del partido. No consiguió ningún punto de ‘break’ hasta el tercer set. Se llevó esa manga e hizo soñar al respetable. Pero no, fue un espejismo. Zverev es demasiado consistente y le vapuleó en el cuarto. Estaba tan relajado que no se enteró ni de que había ganado el torneo en el punto definitivo. «Hemos estado treinta años sin ganar un ‘grande’ y ahora hemos ganado dos en cuatro meses», dijo Zverev en la ceremonia de entrega de su trofeo. «La temporada 2026 es el resultado de los esfuerzos anteriores». Ahora le queda demostrar que puede hacer lo mismo ante Alcaraz o Sinner.