Saltar al contenido
Edición en español Domingo 1 de noviembre de 2026

Mariló Montero: «Me gustaría que a los estadios fueran personas, a veces lo que van son animales»

—¿Es importante el deporte en su vida? —Es salud y entretenimiento. Cuando era niña y durante la adolescencia, hacía baloncesto. Me ha gustado mucho. Ahora lo hago por salud y por mantener el mayor tiempo posible la independencia física. —Una chica entre tres hermanos. ¿Y no siente una especial inclinación por el fútbol? —No recuerdo que el salón de mi casa, con mis tres hermanos varones, incluso mi padre, estuviera ocupado los fines de semana para ver partidos. Supongo que lo seguirían con los amigos, pero no recuerdo que en casa no se viera otra cosa que fútbol, no. —Y, sin embargo, un buen día, decide hacerse accionista del Betis. ¿Amor de madre o negocios? —Lo hice porque mi hijo dijo que había que hacerlo y yo confío plenamente en el criterio empresarial y financiero que tiene Alberto. —La supongo contenta con la marcha del equipo, ¿no? —Me gusta que gane. Yo no estoy pendiente. Me informan mis amigos. Pero es el equipo que llevo en el corazón. —Pero las grandes citas deportivas no se las pierde ¿o tampoco se muere por un clásico? —Yo me reservo para los derbis, es decir, que cuando entre semana escucho una retransmisión de un partido, cambio y busco la política. Pero sí que hago grandes reuniones en casa cuando hay Mundiales o cuando hay algún derbi. Me gusta ver en compañía esos partidos. —Derbis, finales de Mundial y ¿alguna de Grand Slam, quizás? —Es que son muchísimas horas y no puedo estar pendiente del partido completo. Me alegra mucho que ganen nuestros tenistas, cómo no. Lo que sí seguía era el ciclismo, en la época de Indurain: la Vuelta Ciclista a España y el Tour. Lo seguía con mis hijos al lado. También ellos se aficionaron. —Pues yo la he visto en la Caja Mágica, viendo tenis. —No puedo estar seis horas viendo un partido, pero si forma parte de mi rato de asueto sí. A veces, me han invitado a ver a Nadal o, ahora, a Carlitos Alcaraz y eso sí lo disfruto porque es con amigos y es muy divertido. —Y cuando presencia una cita deportiva con amigos, ¿es usted de corte comedido o pasional? —Pasional. Soy muy pasional. Esa reserva monjil de contener emociones no va conmigo. —¿Y qué deportista le desata una mayor pasión? —Indurain, sin duda ninguna. Para mí, ha sido un hombre que ha hecho historia en el deporte español y mundial. Y luego vino Nadal, claro. Pero cuando dicen que Rafa ha sido el mejor deportista de la historia, yo reivindico a Indurain. En ese eslabón de triunfadores, ambos tienen una repercusión mundial y a Indurain no se le pueden borrar todos los hitos históricos que consiguió. —Indurain desbancando a Rafa en un ránking de los mejores. Confieso que no lo vi venir. —Y Perico Delgado también tuvo su momento y su historia, pero la carrera más fructífera y potente fue la de Indurain. Fíjate que Rafa y Miguel tienen un perfil muy similar. Son disciplinados, discretos, muy sacrificados, modélicos en la forma de hacer el deporte, en los mensajes que lanzan a la sociedad… —A Indurain eso de los mensajes, como que le costaba. Nadal ha sido más explícito. —Indurain es mucho más tímido, sí. Esa sencillez y humildad siempre eran características de Miguelón. —Volvamos al Betis. ¿Le molesta que Barcelona y Real Madrid copen la mayor parte del interés mediático? —Sería sospechoso que todos los equipos tuvieran la misma importancia porque, en el deporte, alguien tiene que estar por encima de otro. Sí que hubo un tiempo en el que solamente se hablaba de fútbol. Solo. Y del Real Madrid y del Barça, claro. Ahora, parece que se habla más de otros equipos. Y sí que se ha ampliado el abanico a otros deportes minoritarios, como el bádminton, por ejemplo. —Seis Balones de Oro entre Aitana y Alexia. Eso, además de que el fútbol femenino sigue mejorando, ¿qué le dice? —Pues que hay que seguir trabajando, como en todos los sectores. Es la lucha que les toca a las deportistas, y es esa la reivindicación en la que yo las apoyaré siempre. Toca luchar, como a las empresarias, o a las periodistas. Es una obra ingente, importante y muy necesaria. —Para que haya retorno, se necesita inversión. Clubes y patrocinadores apuestan lo justo. —No niego que queda mucho para que pueda equipararse al masculino. Nadal fue muy claro, al respecto y refiriéndose al tenis: a las mujeres no se les pagaba igual porque lo que se percibe va en función de lo que genera. Los clubes son empresas privadas. Fíjate lo que ha pasado con la broma de China. Están todos atemorizados y nos doblegamos ante un país de dictadores para que un equipo no pierda dinero. —Un equipo, Mbappé y la Liga entera. Y China no acepta ni las disculpas. —Es una cuestión de gestión política y diplomática. China ya no va a emitir partidos del Real Madrid, de la Liga , ni de Mbappé. Habrá que tirar de gestión diplomática. Entiendo que se pida perdón, pero que esas disculpas te lleven a cambiar tu opinión por la amenaza de un dictador que está a miles de kilómetros no me parece bien. Se le ha presionado a Mbappé para que pida perdón por un problema económico. Y creo que nuestras opiniones no tienen precio. —El futbolista ¿debe entrar a valorar y/o criticar la gestión política? —Aquí hay libertad de expresión, por tanto ¿por qué no va a opinar un deportista? Sea de derechas, izquierdas o mediopensionista. Sea Llorente o Mbappé. Pueden opinar los actores, los cantantes, puede opinar todo el mundo. ¿Ellos no? —Lo hacen pocos y les crujen a palos. —Exacto. Y ¿qué ocurre? Que ellos mismos sufren una autocensura, en muchos casos, porque entienden que si se pronuncian sobre algún hecho que les inclina hacia una ideología política pierden admiradores. El fútbol, como la música o el arte, debe aunar. Pero se mueve mucho dinero y se autocensuran para no perderlo. —Entiendo que usted les anima a manifestar lo que deseen. —Evidentemente, estoy en contra de que se censure la libertad de expresión y abogo por el hecho de que aceptes que el futbolista que te está dando grandes momentos en un estadio, merece que respetes su opinión. Aunque sea distinta a la tuya. Es que estamos llegando a un nivel de intolerancia hacia la opinión contraria que empieza a ser insostenible. —Pues espere que ahora los árbitros, también van a hablar tras los partidos. —A mí me parece estupendo que todo el mundo sea libre de hablar, porque si eres libre de hablar también eres libre de callar. —Era un reclamo desde tiempos inmemoriales. Veremos en qué queda. —Lo que me gustaría es que a los estadios fueran personas, que es lo que va en muchos casos aunque, a veces, lo que van son animales.

Clique aqui para ver articulo original