Pudiéramos caracterizar como negras las dos primeras décadas transcurridas de este siglo, que resultaron negadoras de las aspiraciones de libertad y democracia que brotaron como fuente de manantial aquel 23 de enero de 1958, fecha auroral en nuestro destino histórico, cuando el pueblo conjuntamente con las Fuerzas Armadas decidieron ponerle fin a la dictadura de entonces, que había proscrito la soberanía popular.